Elogio de lo peor

Por lo que toca a la crítica, todos los luciérnagos estamos de acuerdo en que jamás hay que perder el tiempo en criticar los trabajos artísticos que no merecen ese calificativo, sean novelas, películas, pinturas o música. (Aún hay majaderos que dedican largas y pesadísimas reseñas destinadas a "masacrar" una novela que les ha resultado insoportable o una película que no cumple con sus elevadas expectativas. Tengo para mí que este deseo de "justicia artística" y condena de las obras artísticas deplorables guarda relación con algún trauma mesiánico o directamente con la estupidez, porque hay que ser muy lerdo para dedicar horas y esfuerzo a una bazofia -o a lo que se considera bazofia-, pudiendo gozar y difundir cualquiera de los millones de obras maravillosas que produce el ingenio humano).

Sin embargo, eso no quiere decir que tengamos que ignorar la morralla cultural completamente. Es justo que no dediquemos más de medio minuto a libros, películas, canciones u obras de arte que consideramos dignas de un lejano vertedero, pero eso no significa que debamos ignorar su presencia (a veces insistente y pestilente). De hecho, los lastimosos engendros "artísticos" tienen una utilidad intelectual indudable, porque ofrecen la otra cara de la belleza, la creatividad y la inteligencia.

En la filosofía clásica había -si no recuerdo mal- un concepto al que se aludía con la expresión "conocimiento negativo". Cuando un pensador no era capaz de definir algo con la precisión requerida, proponía el conocimiento negativo o, dicho de otro modo, la definición de la cosa no por lo que es sino por lo que no es. El placer que despiertan las obras de ingenio en nosotros guarda mucha relación con el proceso comparativo inmediato que pone en marcha nuestro cerebro al contemplarlas. Si una persona del siglo XVII viera una fotografía vulgar de Instagram probablemente se asombraría y lo consideraría la octava maravilla, y quizá también daría un paso atrás si le presentaran el Guernica de Picasso. Hay personas que tienen por gran "literatura" determinados productos editoriales que otros solo consideramos productos industriales o subliteratura. Hay gente que cree firmemente que esas sentencias sentimentales de Facebook y Twitter son excelsa poesía, y se aburriría mortalmente con Milton o Lope de Vega. No estoy aceptando el relativismo en absoluto; solo digo que la apreciación de las obras de arte depende en gran parte de los conocimientos y la experiencia. Todos sabemos que cuando éramos jóvenes considerábamos arte literario, musical, pictórico o cinematográfico algunas obras que hoy casi nos avergüenzan...

Como hoy en día todo el mundo vocea su opinión sin pudor, sabemos que hay personas que se aburren con Jane Austen y se divierten con James Joyce, que se burlan de Miró y disfrutan con Rothko, que critican a Spielberg y que beben los vientos por Lars von Trier, que se duermen con el Quijote y se emocionan hasta el paroxismo con Sylvia Plath. Y también... todo lo contrario. (Admitamos, además, que elaboramos nuestros juicios sobre las personas teniendo en cuenta sus gustos artísticos o nuestros prejuicios artísticos. Nuestra consideración respecto a los demás depende en buena medida de lo que ellos entienden por obra artística o no. Pero conviene recordar también que esa consideración, a veces, está carcomida por los prejuicios, el elitismo, el esnobismo o cierto complejo de superioridad intelectual). 

En todo caso, no despreciemos tan a la ligera lo despreciable, ni ignoremos del todo lo que merece ser ignorado, ni olvidemos del todo lo que merece eterno olvido, porque la subliteratura, la infrapoesía, las series B o C del cine, el chundachunda poligonero o los graffiti de los túneles ferroviarios, porque de ellos depende nuestra apreciación de Cervantes, Garcilaso, Billy Wilder, Mozart o J.-L. David. Apreciamos y admiramos a estos grandes ingenios en buena medida porque conocemos a sus opuestos: "autores" y "creadores" sin talento, sin gracia, sin sabiduría y sin inteligencia. Sabemos que hay buena literatura, buen cine, buena música o buena pintura porque existen... bueno, ahora no recuerdo los nombres.


"Because", de Laurie Raskin
"Because", de Laurie Raskin


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