"En cosas peores podría ocuparse el hombre": los traductores, según Cervantes (DQ, II, lxii)

A propósito de los laberínticos trabajos de traducción y su conexión con la reciente publicación del Quijote en su moderna versión de novela gráfica (véase entrada ant.), no quisiera dejar pasar la ocasión de reproducir aquí la opinión que la traducción le merecía a Cervantes o... al menos, a don Quijote. Se trata de un conocidísimo pasaje de la segunda parte del Quijote (capítulo LXII), cuando el caballero se atreve a curiosear en una imprenta y a dar su opinión aunque nadie se la pide.

Como es natural, una joya para traductores que buscan "las propias correspondencias".

Texto extraído de Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha. Crítica / Instituto Cervantes, Barcelona, 1998. Estudio preliminar de Fernando Lázaro Carreter. Texto crítico y dirección de Francisco Rico. (Segunda Parte, cap. LXII; págs. 1143-4).

 

"—¿Qué título tiene el libro? —preguntó don Quijote.

A lo que el autor respondió:

—Señor, el libro, en toscano, se llama Le bagatele.

—¿Y qué responde le bagatele en nuestro castellano? —preguntó don Quijote.

Le bagatele —dijo el autor— es como si en castellano dijésemos 'los juguetes'; y aunque este libro es en el nombre humilde, contiene y encierra en sí cosas muy buenas y sustanciales.

—Yo —dijo don Quijote— sé algún tanto del toscano y me precio de cantar algunas estancias de Ariosto. Pero dígame vuesa merced, señor mío, y no digo esto porque quiero examinar el ingenio de vuestra merced, sino por curiosidad no más: ¿ha hallado en su escritura alguna vez nombrar piñata?

—Sí, muchas veces —respondió el autor.

—¿Y cómo la traduce vestra merced al castellano? —preguntó don Quijote.

—¿Cómo la había de traducir —replicó el autor— sino diciendo 'olla'?

—¡Cuerpo de tal —dijo don Quijote—, y qué adelante está vuesa merced en el toscano idioma! Yo apostaré una buena apuesta que adonde diga en el toscano piache, dice vuesa merced en el castellano 'place', y adonde diga più dice 'más', y el su declara 'arriba', y el giù con 'abajo'.

—Sí declaro, por cierto —dijo el autor—, porque esas son sus propias correspondencias.

—Osaré yo jurar —dijo don Quijote— que no es vuesa merced conocido en el mundo, enemigo siempre de premiar los floridos ingenios ni los loables trabajos. ¡Qué de habilidades hay perdidas por ahí! ¡Qué de ingenios arrinconados! ¡Qué de virtudes menospreciadas! Pero, con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés, que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen y no se veen con la lisura y tez de la haz; y el traducir de lenguas fáciles ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel. Y no por esto quiero inferir que no sea loable este ejercicio de traducir, porque en otras cosas peores se podría ocupar el hombre y que menos provecho le trujesen".

 

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