El prodigioso laberinto cervantino

Acaba de publicarse en España la versión en cómic de Don Quijote, ilustrada por el dibujante británico Rob Davis, en la editorial Kraken. Cuando la editora Sonia Antón me propuso colaborar en este proyecto, por mi mesa de estudio se derramaron a partes iguales la ilusión y la responsabilidad. Para los filólogos hispanistas, el Quijote es como Keops para el egiptólogo, el Partenón para el arquitecto, o la Victoria de Samotracia para el escultor: simplemente, en la literatura española no hay nada mejor y, si quiere encontrarse algo a su altura en la literatura universal, habrá que esforzarse repasando a Shakespeare, o abismarse definitivamente en las sombras clásicas de Homero o Virgilio.

Rob Davis emprendió la abrumadora tarea de trasladar a las viñetas la historia de don Quijote en 2011, cuando se publicó en Gran Bretaña la primera parte de la narración cervantina. Dos años después veía la luz la segunda parte, al tiempo que la industria editorial proponía un volumen único en el que se presentaba la obra completa. En una entrevista reciente, Davis confesaba que al principio llegó a preguntarse qué demonios estaba haciendo al atreverse con semejante "monstruo". ¿Quién era más loco: don Quijote enfrentándose a molinos de viento que creía gigantes o Rob Davis enfrentándose a la novela cervantina como si fuera una novela barata de los años setenta? Sin embargo, la obra de Cervantes ofrecía suculentos anzuelos a sus lápices y pinceles: "Don Quixote is love, loss, high adventure and madness: what better reasons are there to make art?"

El Caballero de los Espajos, según Rob Davis
El Caballero de los Espajos, según Rob Davis

Como he apuntado, se me encomendó la tarea de "redactar" en lengua castellana las partes textuales de la obra, una labor que -en los trabajos preliminares- la editora y un servidor denominamos "traducción". Naturalmente, no tardamos en percatarnos de que esta labor no podía ser una "traducción" al uso, sino que requería un tratamiento especialísimo. 

Lo que ocurría, querido lector, es que mi trabajo tenía todos los visos de ser la labor más extravagante, retorcida, laberíntica y luciérnaga de todos los tiempos. Y lo explicaré brevemente.

Como es sabido, el autor del Quijote no es Cervantes, sino un moro que redactó de manera impía las aventuras de nuestro héroe. Cide Hamete Benengeli, gran historiador aunque un poco burlesco, las puso en claro y un traductor las vertió en lengua castellana para Cervantes, que fue quien las compuso finalmente para el impresor de la Casa de Robles en 1605. Tal y como confiesa Cervantes en varias ocasiones, también aprovechó otras fuentes secundarias, que a veces cita y a veces no.

La obra Cervantes, en clásica lengua española, una vez compuesta y editada, llegó a manos de traductores de múltiples lenguas. Un inglés la tradujo para los lectores británicos, y fue esta versión inglesa la que leyó Rob Davis y la que le sirvió para elaborar una versión nueva, más concreta y precisa -por obvias razones-. Esa obra, en inglés, es la que apareció en mi mesa de estudio hace unos meses, cuando emprendí la labor textual. 

La cuestión era: ¿cómo un servidor iba a atreverse a traducir del inglés un texto que originalmente se escribió en castellano (y en el mejor de los castellanos, por cierto)? Por supuesto, no podíamos cometer semejante tropelía. La editora Sonia Antón y un servidor llegamos a la conclusión -yo creo que razonable- de que la mejor opción era regresar al texto original cervantino y ajustar el texto de Rob Davis a la obra original siempre que fuera posible, permitiendo además que los rasgos propios de Davis quedaran a la vista. Era el modo en que la firma Cervantes-Davis de la portada adquiría pleno sentido. Un cálculo aproximado -pues todo se anotó con precisión en los textos previos a la edición final- me permite aventurar que al menos un 80% del texto remite con exactitud a la obra original cervantina. El otro 20% se reparte entre las elaboraciones textuales de Davis (traducidas), la imaginación original de Davis (traducidas) y un mínimo espacio para la versión de este traductor respecto a la versión de Davis.

 

Clavileño estalla
Clavileño estalla

La labor de un servidor comenzó entonces con un cotejo preciso del texto inglés de Davis frente al original castellano. En primer lugar se acotaron las frases de los diálogos, los cuentos, los relatos, la narración del "autor", del "traductor", de "Cide Hamete Benengeli" y del propio Cervantes para ajustarlas al texto que proponía Rob Davis. Una vez seleccionados los fragmentos originales, en ocasiones había que "editarlos", para que se ajustaran a los "bocadillos" o para que la lengua no resultara incomprensible a los lectores modernos de la obra. He de advertir que utilicé la mejor fuente del texto cervantino: el Quijote de la edición del Instituto Cervantes dirigida por Francisco Rico para Crítica (Barcelona, 1998), con su correspondiente Volumen Complementario de material crítico.

Siempre que fue posible, se reprodujo el texto cervantino, con lo cual se eliminaron los peligros de traducir lo traducido, y los riesgos de perdernos en un laberinto textual propio de la Cueva onírica de Montesinos. Además, de ese modo recuperábamos el texto original, permitíamos que el lector joven (y el no tan joven) pudiera acercarse a la obra de Cervantes sin el temor reverencial que imponen sus mil quinientas páginas y su lengua del siglo XVII.

La crítica ha saludado la aparición de este Quijote de Davis con fabulosos augurios. Por mi parte, no puedo sino agradecer a Kraken y a su editora Sonia Antón la maravillosa oportunidad que me han brindado al poder trabajar con la gran obra literaria de todos los tiempos. Confío en que la veneración, el respeto y la admiración que siento por el Quijote se haya traducido aquí en rigor filológico, precisión lingüística y en una versión ajustada y fiable de la obra cervantina.

Ahora no queda más que disfrutar de los estupendos dibujos de Rob Davis y de las aventuras del más grande caballero que vieron los siglos pasados y verán los venideros...

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    Julia (jueves, 08 mayo 2014 00:28)

    ¡Qué laburito! Confío en que te habrá quedado muy bien =)

    Me enanoré del dibujo del Caballero de los Espejos, absolutamente fabuloso.

  • #2

    JCV (viernes, 09 mayo 2014 19:09)

    ¡Que todos los trabajos sean así!
    Bienvenida siempre, Julia, al jardín luciérnago. ¡Saludos desde Madrid!