¡Esto es incomprensible!

Una pregunta sencilla para empezar: ¿los signos del arte rupestre franco-cantábrico, como los jeroglíficos, los textos sumerios, los del Valle del Indo y los lineales A y B, y otros signos de protoescritura deberían llamarse escritura? La filología y la arqueología colaboran en estos laberintos de textos incomprensibles. Un arqueólogo podría considerar escritura una serie de signos con cierto orden aparente, como triángulos, soles, lunas, estrellas, rayas y puntos. Un filólogo precisa extraer "sintaxis" y, en términos generales, "gramática", esto es, un ordenamiento general de reglas y principios a los que se someten las palabras en el proceso de comunicación. La escritura también necesita otro elemento primpordial: que pueda leerse. Para que ambos hechos se produzcan, tal vez es necesaria la simplificación fonética y la desvinculación de los monogramas respecto a los significados. En palabras de Peter Watson: "El desarrollo de la escritura tuvo lugar cuando un sonido, correspondiente a un objeto conocido, se generalizó para adaptarse a ese sonido en otras palabras y objetos. Podemos imaginar un ejemplo en nuestro idioma. En primer lugar tenemos un grupo de sonidos, digamos /te/, al que se le asocia el dibujo de una hoja. Pues bien, la escritura, tal y como la conocemos, empezó cuando ese signo fue empleado para escribir (junto a otros) palabras que contenían el grupo /te/ pero cuyo significado no tenía relación con el 'té', como te-rraza o te-la; en estas palabras el dibujo de la hoja no significaría determinada planta o bebida, sino un sonido. Esto fue lo que ocurrió, por ejemplo, con la palabra sumeria 'agua', que se decía a, y cuyo signo eran dos líneas onduladas paralelas. El contexto siempre aclaraba cuándo a significaba 'agua' y cuándo el sonido /a/". Esto comenzó a ocurrir, al parecer, en Shuruppak, al sur de Mesopotamia.

Pero la escritura, en realidad, no es más -ni menos- que un código destinado a la comunicación. (Podría decirse que en principio su finalidad era la ordenación, el recuento o el recuerdo, pero sólo son matices discutibles). Como ocurre con algunas teorías cuánticas, la escritura no existe si no hay alguien que la lea o, en términos jakobsianos, si no hay un 'destinatario'. Y aún me atrevería a ir más allá: la escritura no existe si no hay alguien que la entienda. (Sería una broma fácil -y tal vez injusta- sugerir que el Ulysses o Finnegans Wake no pueden considerarse escritura). Por esa razón resultan tan enigmáticos, tan misteriosos, tan interesantes y tan luciérnagamente atractivos los textos que no podemos descifrar. Hay en ellos un algo mítico y ancestral, una suerte de hechicería y sortilegio, e incluso parecen poseer una sabiduría o encerrar conocimientos superiores. (Es posible que los analfabetos de épocas pasadas albergaran estos mismos sentimientos ante las retorcidas grafías que no podían descifrar). Entre los textos antiguos que no se han podido esclarecer, destacan la escritura Vinča, llamada también escritura europea antigua, perteneciente a una cultura que pobló los montes de Rumanía hace aproximadamente 5.000 años. Por su parte, ni el proto-elamita ni el elamita lineal (3.300-2.900 a.C.) se han descifrado por completo, y no faltan expertos que duden del verdadero carácter "gramatical" de estas escrituras. El llamado Disco de Phaistos (o de Festo, 1850-1650 a.C.), perteneciente a la última fase de la Edad de Bronce, tampoco ha sido descifrado. (En alguna revista de arqueología también se ha asegurado que es un completo fraude).

Como saben todos los luciérnagos, los fraudes también resultan muy atractivos. No hay nada tan interesante y emocionante como una falsificación, una gran estafa, una gran conspiración, un fraude heroico o un engaño ingenioso. La historia de los textos indescifrables está plagada de estas amenazas latentes de fraude y engaño, y eso no les resta valor: al contrario, añaden intriga novelesca al asunto.

Quisiera compartir con mis amigos luciérnagos la curiosidad por cinco textos que aún no han sido descifrados. El primero es un breve texto relacionado con el misterio del Hombre de Somerton (o Taman Shud Case, 1948): nadie sabe ni quién era ni cómo se llamaba ni cómo llegó allí ni cómo murió aquel hombre que falleció de repente en la playa de Somerton, en Adelaida (Australia). Lo único interesante que se encontró fue un trozo de papel en el que había escrito: "Taman Shud", que en persa signifca "terminado". Poco después se asoció al cadáver un vehículo, donde había un libro (el Rubayat, del autor medieval Omar Khayyam, muy popular a principios del siglo XX), en el que el muerto había escrito una serie de letras [W E R G O A B A B D...] cuyo significado no se ha esclarecido hasta el momento.

El segundo texto es moderno: se trata de un texto inscrito en la escultura Kryptos. A finales de los años ochenta, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU encargó al artista Jim Sanborn que realizara una escultura para los jardines interiores del nuevo edificio de la Agencia en Langley (Virginia). El escultor hizo Kryptos, una escultura en la que están grabados unos textos con un código complejísimo. Las partes 1, 2 y 3 de Kryptos se resolvieron con ayuda de ordenadores; la parte cuarta K4, aún no ha sido resuelta.

Parte de 'Kryptos', la escultura de Sanborn para la CIA
Parte de 'Kryptos', la escultura de Sanborn para la CIA

El tercer texto es un clásico: el Manuscrito Voynich: un libro redactado hace medio siglo, por un autor anónimo, con un alfabeto desconocido y en una lengua incomprensible. El Voynich, el MS408 de la Beinecke Rare Book and Manuscript Library de la Universidad de Yale, debe su nombre al lituano Wilfrid Voynich, que lo descubrió en 1912. También sobre este libro ha recaído la sospecha, y aunque se da por muy probable la autoría de Roger Bacon, también se dice que fue el propio librero Voynich quien se divirtió a costa de los expertos con ese extravagante (y precioso) libro. El Manuscrito Voynich es el origen del Códex Seraphinianus que el artista Luigi Seraphini realizó en los años setenta del siglo XX.

El Códice Rohonczi llegó a la Academia de Ciencias de Hungría a mediados del siglo XIX. Tiene el aspecto de un misal antiguo, en una especie de lengua relacionada con el húngaro o el dacio, aunque con una superabundancia de caracteres; el papel parece papel veneciano del siglo XV. Tras ser estudiado por distintos especialistas, todos se dieron por vencidos, salvo aquellos que alzaron la voz para afirmar que era una completa falsificación de Sámuel Literáti Nemes (1796-1842), un anticuario húngaro-transilvano.

El texto indescifrable más emocionante es el mensaje del compositor Edward Elgar a Dorabella. Dora Penny era hija del vicario de Wolverhampton y la familia era amiga de los Elgar; éstos fueron a pasar una temporada a casa del reverendo Penny y su hija Dora. Edward Elgar aún no era un compositor consagrado, y ejerció, con sus cuarenta años, de maestro de música de Dorabella, veinte años más joven. Se supone que, dadas las circunstancias, el amor entre ambos resultaba imposible y las comunicaciones entre ambos debían someterse a códigos indescifrables... tan indescifrables que la propia Dorabella aseguró que jámás pudo saber qué le decía su amigo en aquella nota...

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Comentarios: 4
  • #1

    Urzay (jueves, 10 octubre 2013 22:03)

    Los que implican a libreros anticuarios son más familiares (y no sé si añadir inquietantes), pero ese último caso, tan íntimo y tan sugerente que es mejor no decir nada, desde luego merece formar parte del universo luciérnago. Jamás lo había oído, una razón más para seguir pasando por aquí.

  • #2

    Miguel (jueves, 10 octubre 2013 22:54)

    Un artículo como éste sólo pueden escribirlo dos personas: Umberto Eco y José C. Vales (había un tercero, porteño y cuentista, pero murió en Ginebra hace ya algún tiempo.)

  • #3

    JCV (viernes, 11 octubre 2013 18:52)

    Gracias, Urzay, por pasarte por aquí. Es un honor, desde luego. Y tengo que zambullirme y bucear en tu http://blogdebibliofilia.blogspot.com.es/ porque me da la impresión de que en alguna ocasión has tenido que dedicar algún post a esos "libreros anticuarios" aficionados al embuste y la falsificación. ¡Son fantásticos! Gracias de nuevo, Urzay.

    Respecto a tu comentario, Miguel... mi nombre parece un insecto molesto zumbando alrededor de dos genios. Pero te agradezco el cumplido. Un abrazo fuerte.
    A los visitantes ocasionales les recomiendo también tu web: http://www.elviajerolento.com/

  • #4

    Jose Galofre Manero (sábado, 09 noviembre 2013 22:50)


    * La solución del la cuarta parte de la escultura llamada KRYPTOS y conocida como K4 es esta .....

    "PEOPLE TO CREATE A SAFER, FREER WORLD AND SURELY THERE IS NO BETTER PLACE THAN BERLIN THE MEETING PLACE OF EAST AND WEST"

    Porque es un fragmento de un discurso de Ronald Reagan delante del Muro de Berlin, tiene sentido, y cumple con los requisitos y pistas expuestas por el escultor.

    —Ronald Reagan, address at the Brandenburg Gate, June 12, 1987.
    http://www.historyplace.com/speeches

    Reagan dijo hacia el final del discurso:
    “Today, thus, represents a moment of hope …….PEOPLE TO CREATE A SAFER, FREER WORLD AND SURELY THERE IS NO BETTER PLACE THAN BERLIN THE MEETING PLACE OF EAST AND WEST, to make a start.”

    + No tengo una explicacion matemática sino sólo este resultado ha sido conseguido por por deducción: Si K3 es un texto real sobre un muro, entonces K4 puede ser un texto real sobre un muro donde la palabra BERLIN ocupa un lugar determinado (pista del escultor) en una serie de caracteres determinados (97).

    Y así se resuelve la cuarta parte K4 de Kriptos.