Cutre-lit

Digámoslo desde el principio y sin rodeos: vivimos un apogeo de la cutre-lit. La literatura cutre.

Lo cutre se define como lo grosero, lo zafio, vulgar y mostrenco. No sólo es una falta de elegancia: lo cutre afecta en la literatura a la elección de palabras, a la sintaxis, a la morfología y, por supuesto, a las ideas. Un escritor cutre encutrece su literatura, la amostrenca, la palurdea y la embrutece. Por desgracia, el escritor cutre no tiene remedio: acudirá a una editorial cutre y pondrán en el mercado una soberana cutrería. No hay remedio para el escritor cutre: cuando quiera escoger un tema, escogerá el más cutre que tenga a mano, y si no es cutre, lo encutrizará hasta la náusea. Después se dispondrá a escribir cutremente, y como el cutre no tiene constancia de su cutrez, discurrirá literariamente por el camino de la cutrería hasta su zafio final. Curiosamente, la literatura cutre tiene incontables seguidores entre la cutrecrítica semiilustrada, siempre dispuesta a ensalzar lo cutre con cerril intensidad. Hay cierto esnobismo en la cutrez literaria. La intelectualidad actual española parece abocada a la cutricia. 

 

La elegancia es una mirada
La elegancia es una mirada

Me preguntan a menudo si el cutre nace o se hace. En mi opinión, el cutre nace: nace cutre, vive cutre y muere cutre. Al cutre no lo salvan ni unos buenos padres, ni una buena educación, ni una carrera universitaria. El cutre lleva la vulgaridad aferrada a las entrañas, y jamás se podrá deshacer de ella. Es cutre en la amistad, cutre en el amor, cutre en el trabajo y cutre con el dinero. Y cuando pretende acercarse al otro extremo, fracasa estrepitosamente en el cieno de su vulgaridad. A un cerdo nunca se le quita el olor a pocilga. Y a un escritor cutre siempre se le adivina el pelo de la dehesa. 

Muchos escritores cutres, por buscar refugio en los círculos literarios, se han arrimado a Bukowski o a Kerouac y a otros autores que exploraron la vía literaria de la furia (no de la cutrería). Pero el cutre tiene una perspectiva literaria modorra, y es incapaz de distinguir juntaletrismo y literatura. Así que se arrima a Bukowski sin saber que entre Bukowski y él media el abismo del talento.

Gestos que escriben poemarios enteros
Gestos que escriben poemarios enteros

No creo que entre mis lectores luciérnagos haya ningún seguidor de la cutre-lit actual, así que tal vez no sea necesaria tanta explicación. Sin embargo, me gustaría apuntar luciérnagamente que la literatura cutre no lo es por el tema que escoja, sino por la vulgaridad mostrenca y modorra del autor al plasmar sus ideas majaderas en el papel. Todos los temas son susceptibles de ser tratados en una obra literaria: el sexo, el adulterio, el suicidio, la locura, el canibalismo, el asesinato... No hay asunto físico o moral que la literatura no pueda tratar, porque no hay tabú que el arte no pueda superar. De Madame Bovary a Lolita, y de la Justine a La náusea, todo puede acogerse en la literatura... Lo único que la literatura no soporta es la cutrez. En estos tiempos de mixtificaciones y relajamiento intelectual, algunos aficionados al garabato han confundido provocación con zopenquismo y agitación cultural con ceporrismo grosero. Sí... ésa es otra característica del literato cutre: su pertinacia. Un cutre no se cansa jamás de ser cutre.

 

De cómo el desaliño polvoriento puede ser elegante
De cómo el desaliño polvoriento puede ser elegante

¿Se ha convertido la cutre-lit en el modelo paradigmático de la literatura española? Es difícil saberlo, aunque la cutrería pordiosera eleva tsunamis pseudoculturales en nuestro tiempo. Es difícil saber también si lo cutre es la seña de identidad de la literatura española moderna, aunque uno estaría tentado a afirmarlo sin muchas vacilaciones. En todo caso, aunque la literatura española del siglo XX siempre tenía tendencia al modorrismo ceporro y cutre (sin duda por influencias y razones socio-políticas que no pueden obviarse), nuestra literatura tiene ejemplos de elegancia y talento perfectamente asimilables a los de cualquier país civilizado. Seguramente no ha habido poeta más elegante en el mundo que Garcilaso (o Fray Luis, o Aldana, o Lope, entre otros mil). Sin embargo -y por desgracia- ni la elegancia ni el talento son rasgos que se puedan aprender en las aulas universitarias. Todos conocemos a filólogos y profesores de literatura cuyas obras son la pura cochambre.

Hace pocos años -todos lo saben- se publicó en España el libro más cutre de la historia literaria de nuestro país. En Francia ya tenían -y tienen- a su ídolo cutre por antonomasia, y en España necesitábamos el nuestro. Hay que decir que demostró su cutrismo mugriento y grosero sin rebozo, y que fue alabado -aunque no vendido- allí donde anida con frecuencia la impudicia mental.

Por alguna razón, el mundo editorial también ha creído que la cutrez es nuestro destino literario, y no sólo se empeñan en publicar autores españoles cuya furibunda cutrez espanta, sino que buscan con ahínco entre la zopenquería internacional para atiborrar los abrevaderos y los morrales de los lectores.

Pero, queridos amigos luciérnagos, no todo está perdido: porque tener conciencia del mundo literario en que vivimos nos concede al menos la ventaja de poder escoger caminos menos tristes.

 

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Comentarios: 9
  • #1

    Julia (jueves, 09 mayo 2013 00:55)

    "Hace pocos años -todos lo saben- se publicó en España el libro más cutre de la historia literaria de nuestro país."

    ¿Cuál, cuál, cuál? Decímelo a mí en secreto que no soy del pago y me lo pierdo.
    Hablando de todo lo contrario ¡cuánto disfruto con tu novela! La empecé el sábado y maldigo esta semana de tanto trabajo que no me deja terminarla.
    Ah, y gracias por la foto de Butch Cassidy & The Sundance Kid!

  • #2

    JCV (jueves, 09 mayo 2013 01:02)

    :-)))
    1. Sí, te contaré "en secreto" la historia de esa novela: te aseguro que es muy divertida.
    2. Me alegra muchísimo que te diviertas en las galerías y pasadizos de Neuwelke.
    y 3. ¡Qué tíos con clase, Robert y Paul!, ¿eh?
    Besos desde este lado del mundo.

  • #3

    Elena Rius (jueves, 09 mayo 2013 09:19)

    Bueno, yo también ardo en deseos de saber cuál es esa novela, por no decir quién es el ídolo cutre francés. He intentado adivinarlo, pero en ambos casos se me ocurren muchos candidatos, de modo que no sé...
    La fotos, el extremo opuesto de lo cutre, me han alegrado el día.

  • #4

    JCV (jueves, 09 mayo 2013 14:48)

    ¡No puedo creer que seáis tan malvadas y curiosas!
    Y... sí, has acertado, Elena: el francés cutre tiene nombre de pueblo de mala muerte canadiense. ¡Si hasta su madre pensaba que era un cutre!

  • #5

    Julia (jueves, 09 mayo 2013 15:45)

    Malvadas y curiosas (¡a mucha honra!), pero con muy buen ojo para la elegancia masculina (no olvido a Cary Grant, amor eterno) y para la femenina, porque has elegido muy bien tus paradigmas aquí, JVC!
    ¿Qué actor podría interpretar al prof. Whimple?
    Yo sigo en las tinieblas y espero "explicaciones" divertidas.
    (En la Argentina, o al menos en Buenos Aires, 'cutre' equivaldría a 'grasa')

  • #6

    La paseadora de Lisa (martes, 14 mayo 2013 14:18)

    Queridas colegas luciérnagas, habéis caído de lleno en la trampa. Yo iba leyendo y pensando: "Ya, ya... Este quiere que le pregunte quiénes son esos escritores cutres". Pues no. A mí me pasa como a Elena, que españoles se me ocurren tantos... Pero el francés... El francés sí lo sé, y su apellido empieza por hache, ¿a que sí?, ¿a que sí? Porfa, porfa... dínoslo.

    Un abrazo.

  • #7

    La paseadora de Lisa (martes, 14 mayo 2013 14:21)

    Ah, se me olvidaba decirte que te felicito por la elección de las fotos. Esos dos tipos con sombrero son para mí el colmo del estilazo, y las Hepburn, uf, y Cary, lo más de lo más.

  • #8

    JCV (martes, 14 mayo 2013 14:26)

    Sí, tenéis razón: quizá haya una sobreabundancia de cutrerío literario y el personaje en el que estaba pensando no sea el único.
    Respecto al escritor francés, Paseadora... a ti nunca te niego nada.
    Y, respondiendo a Julia, en el español peninsular, cutre es algo vulgar, descuidado, sucio; por desgracia, en el DRAE no aparecen las acepciones que pueda tener en Argentina u otros países.
    Pero dejemos a esos individuos y disfrutemos con esas maravillosas fotografías y la elegancia que destilan todos esos personajes. ;-)
    ¡Besos y abrazos!

  • #9

    Julia (jueves, 13 junio 2013 13:04)

    Veo estos últimos comentarios con un mes después (¿por qué no me hacés el favor de poner un seguidor de comentarios, querido mío?!).
    Creo que de todas formas cutre puede ser equivalente al porteño "grasa". Pero es esencial tener en cuenta que grasa, si bien puede haber servido en un principio para designar a algo baja estofa y sucio, nowadays lo grasa puede ser muy limpito, pero terriblemente kitch, por ejemplo. Por fin, entre los progres que se identifican con estos desprecios de estilo o clase (que era la norma en mi colegio secundario, a qué negarlo) tal vez prefieran usar "grasa" para hablar de alguien que no se atiene a ciertas normas consideradas "de buena persona" para quien lo dice ("es un grasa porque no me devolvió el libro que le presté", "es un grasa porque no me saludó para mi cumple", "es un grasa porque me denunció con el director", etc., etc.)