Ozymandias: poesía y arqueología

Seguramente no hubo un faraón en el Antiguo Egipto que tuviera más temor al olvido de los siglos. Se llamaba Ramses II, pertenecía a la XIX dinastía y fue elevado al trono de Horus en el año 1279 a.C. Era tal el miedo que tenía al polvoriento olvido que decidió levantar algunos de los templos más imponentes junto al Nilo, en Tebas, en Abydos, en Karnak y en Luxor. Por todas partes erigió tumbas, obeliscos, ciclópeas estatuas, estelas sagradas e inscripciones. Tal vez su obra más conocida sea el templo de Abu Simbel.

En Tebas levantó un complejo funerario al que denominó la "Residencia de los millones de años de User-Maat-Re-Setepenre". Este nombre, User-Maat-Re-Setepernre, era el que ostentaba Ramsés II antes de subir al trono; los antiguos griegos adaptaron el nombre y lo denominaron Ozymandias. En nuestros días ese gran complejo funerario se denomina Ramesseum. Tenía una estructura rectangular y se accedía por un imponente patio en el que Ramsés aparecía esculpido con la figura de Osiris. Luego se pasaba a un segundo patio, con más estatuas osiríacas. Hasta llegar al sanctasanctórum, donde se encontraban las barcas divinas, se pasaba por otras estancias que describían la vida religiosa de quien iba a morar en aquel lugar para siempre.

Grabado de Luigi Ademollo, 1822
Grabado de Luigi Ademollo, 1822

Alrededor del año 27 a.C. Egipto sufrió un terrible terremoto, que afectó a muchas de sus construcciones históricas. Algunas de las colosales estatuas del Ramesseum se quebraron y cayeron al suelo, y con el tiempo fueron engullidas por el polvo y la arena. El pobre Ramsés II vio cumplido de este modo el peor de sus temores. Pero no todo iba a acabar tan mal para él.

Los aventureros y arqueólogos del siglo XIX se quedaron estupefactos ante los restos de aquella ciudad funeraria y, apenas levantaron un poco de arena, descubrieron las quebradas imágenes de Ramsés, derribadas y en tierra. Henry Salt, que ejercía de cónsul inglés en El Cairo, encargó en 1916 a un grupo de aventureros italianos que se ocupara de un busto que se había encontrado en el segundo patio. Los trabajos fueron colosales, como demuestran los grabados románticos de Luigi Ademollo. ¡Pesaba alrededor de siete toneladas! ¡Y son más de dos metros y medio en granito de Assuán! Tras peripecias que sólo están al alcance de los románticos más furibundos, aquella estatua llegó a Londres, asombrando a propios y extraños, y los especialistas comenzaron a cuestionarse el famoso axioma según el cual la historia del arte y la belleza del mundo había comenzado en Grecia. El ciclópeo busto de Ramsés II se custodia hoy en el British Museum.

Ramsés II, del segundo patio del Ramesseum de Tebas, h.1250 a.C.
Ramsés II, del segundo patio del Ramesseum de Tebas, h.1250 a.C.

Percy B. Shelley supo de la historia de este prodigioso busto de Ramsés II, o, más bien, de Ozymandias, como se le conocía a principios del siglo XIX, y no pudo sino dedicarle algunos versos. (Hay alguna disputa sobre la posibilidad de que Shelley no viera en realidad la llegada del busto a Londres, sino que supiera de su hallazgo por noticias periodísticas). El poema de Shelley abunda en uno de los temas románticos (y clásicos también) de la destrucción de los imperios y de la vanidad de las riquezas y el poder. A continuación reproduzco la versión que Leopoldo Panero hizo de Ozymandias. [Puede que algún luciérnago no esté conforme con dicha versión, por esa razón reproduzco más abajo la versión inglesa]

 

Encontré un viajero de comarcas remotas,

que me dijo: "Dos piernas de granito, sin tronco,

yacen en el desierto. Cerca, en la arena, rotas,

las facciones de un rostro duermen... el ceño bronco,

 

el labio contraído por el desdén, el gesto

imperativo y tenso, del escultor conservan

la penetrante fuerza que al esculpir han puesto

en su mano la burla del alma que preservan.

 

Estas palabras solas el pedestal conmina:

'Me llamo Ozymandias, rey de reyes. ¡Aprende

en mi obra, oh poderoso, y al verla desespera!'

 

Nada más permanece. Y en torno a la ruina

del colosal naufragio, sin límites, se extiende

la arena lisa y sola que en el principio era.

 

____________________________________

 

I met a traveller from an antique land

Who said-- "Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desart.... Near them, on the sand,

Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamped on these lifeless things,

The hand that mocked them and the heart that fed:

And on the pedestal these words appear:

'My name is Ozymandias, King of Kings:

Look on my Works, ye Mighty, and despair!'

Nothing beside remains. Round the decay

Of that colossal wreck, boundless and bare

The lone and level sands stretch far away".

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Comentarios: 4
  • #1

    Julia (miércoles, 13 marzo 2013 10:08)

    ¿No tiene usted, don JCV, una traducción propia? Nos gustaría leerla...

    Muy limitada es mi capacidad de apreciación de la poesía en inglés, pero especialmente echo de menos en la versión castellana la referencia, que entreveo en el original, sobre el poder del artista o la capacidad del escultor de leer las pasiones del sujeto y volcarlas en su obra. ¿O entendí mal?

    Otra cosa ¿cómo hicieron para llevar ese monstruo hasta Londres? No me imagino las dificultades de navegación!

  • #2

    Urzay (miércoles, 13 marzo 2013 12:22)

    A mí no me parece mal la versión de Panero, aunque me da la impresión de que se le va un poco la olla al final del segundo cuarteto, o quizás yo carezco de la sutileza o de los conocimientos necesarios para relacionarlo en detalle con el texto original. Desde luego me gusta más que la otra que he leido, de la edición de Hiperión, que no mantiene la estructura del soneto, aunque sea en alejandrinos como aquí. No sé si hay alguna aparte de esas dos, pero con bastante "morro" me voy a incluir en el plural que utiliza Julia después de la primera pregunta.

  • #3

    JCV (miércoles, 13 marzo 2013 14:44)

    ¡Hola, Julia, hola, Urzay! Bienvenidos.
    Estoy con vosotros en la sospecha de que la traducción de Panero es un poco envarada en algunos versos. De todos modos, la traducción de poesía es dificilísima y siempre hay que decidir si se opta por las sílabas y el ritmo y la rima, y todos los detalles técnicos, o se prefiere traducir, digamos, "el contenido". Pero resulta que en la poesía la forma y "el fondo", como decíamos en la escuela, suelen estar indisolublemente unidos, así que la decisión es muy complicada. El primer verso del primer terceto simplemente es así: "y grabadas en el pedestal estas palabras aparecen". Eso es lo que dice. Pero Panero ha preferido ritmo y rima, y dice: "Estas palabras solas el pedestal conmina". Bueno... son decisiones. En todo caso, con la poesía, mejor ediciones bilingües, ¿no os parece?
    Y respecto a las preocupaciones logísticas de mi queridísima Julia, esto es lo que dice el director del British Museum en su último libro:
    "En 1816, un forzudo de circo reconvertido en tratante de antigüedades, Giovanni Battista Belzoni, logró llevarse el busto haciendo honor a su antigua profesión. Usando un sistema hidráulico especialmente diseñado, Belzoni organizó a cientos de trabajadores para que arrastraran el busto sobre rodillos de madera, tirando de él con cuerdas, hasta la orilla del Nilo, casi exactamente el mismo método utilizado para llevarlo originalmente al Ramesseum. Es una demostración patente de los logros de Ramsés el hecho de que, 3.000 años después, mover solo la mitad de la estatua se considerara una gran proeza técnica. Luego Belzoni cargó el busto en un barco, y el espectacular cargamento fue trasladado desde allí hasta El Cairo, después a Alejandría y, finalmente, a Londres".

  • #4

    Julia (miércoles, 13 marzo 2013 19:20)

    Ja! "un forzudo de circo reconvertido en tratante de antigüedades" ... Sólo por obtener esa frase valía la pena mi pregunta.

    Dificilísimo lo de la poesía traducida, concuerdo. Me doy cuenta de que soy una hereje o ignorante del arte poético, porque siempre preferiría el "fondo" a la forma.