Dime cómo eres y te diré cómo escribes

Hace unos días, en el curso de mis trabajos habituales, me topé con un viejo teórico de la creación poética llamado Guy Michaud (1911-2006). No es uno de los grandes mitos de la teoría literaria, pero sí un romanista importante. Comenzó su carrera docente en Estambul y luego se trasladó a su país natal, Francia, donde impartió clases en la Sorbona y otras universidades. En uno de sus trabajos más importantes estudiaba cómo el carácter del individuo afecta a la creación poética: su Introduction à une science de la littérature (1950) -parece obvio- bebía de las fuentes del positivismo y de esa idea tan racionalista y tan francesa según la cual la literatura puede someterse a leyes quasi-científicas. Además, Michaud se aferraba a las disciplinas que hicieron furor en su juventud: la psicología, el psicoanálisis y otras materias que hoy están siendo sometidas a importantes reconsideraciones, al parecer. Pues bien Guy Michaud estableció una clasificación de tipos de escritor de acuerdo con su personalidad o su tipología psicosomática. Es muy divertida. Por desgracia, no dispongo del texto original y debo fiarme de resúmenes que he encontrado en otros libros y otros autores.

(Advierto -quizá advertencia innecesaria- que un servidor difícilmente puede estar de acuerdo con esta clasificación, pero que la ha leído y estudiado con gusto e interés. Veamos qué piensan los luciérnagos literarios).

1. Según Michaud, el primer tipo de individuo es el flemático. Estos individuos son de mente gélida y de sangre fría. Naturalmente tienden a la abstracción y la sistematización de todas sus ideas, con frecuencia muy elaboradas y rebuscadas. Se les distingue en sus obras porque no son grandes creadores poéticos, sino analistas y pensadores, con frecuencia sutiles, minuciosos y picajosos. Immanuel Kant es el representante más notable de esta estirpe de frigoríficos cerebrales.

2. El segundo tipo de creador es el denominado apático. Se caracteriza por su holgazanería e indolencia. Está dominado por las ensoñaciones y se daría aires de grandeza si no supiera que su apatía y pasividad seguramente le impedirán llegar alto en los escalafones artísticos. Es el típico "creador", pues un buen número de holgazanes creen poderse ganar la vida siendo artistas, considerando erróneamente que la creación y la literatura no exigen esfuerzo. Este tipo, incapaz de alimentar el espíritu con el esfuerzo, rara vez se eleva sobre la vulgaridad artística. Uno de los que lo consiguió fue Paul Verlaine, según Michaud.

3. Anna de Noailles se considera la representante del tercer tipo de creadores literarios. Conforman el tipo femenino. Seducción e instinto maternal, sexo y familia, forman parte de sus intereses predominantes. Este tipo de escritores y escritoras son expansivos, alegres, optimistas y, siempre que puedan, incluirán enamoramientos y sexo en sus obras. Sin embargo, y a pesar de su vinculación al hedonismo sensual, con frecuencia tienden al conservadurismo y al mantenimiento de los roles femeninos ancestrales y tradicionales.

4. El escritor de tipo sanguíneo es burlón, escéptico, activo y práctico, hábil con las palabras, "medianamente emotivo" y un buscador insaciable del concurso público y social. Prefiere la concisión, se inclina por la concreción y la rapidez, siempre que no haya muchos aduladores a su alrededor: en ese caso, puede demorarse un poco. La extroversión es al mismo tiempo su pasión, su talón de Aquiles y su virtud. Anatole France se ha postulado como representante de esta tipología.

5. Este señor de dudoso espíritu artístico que aparece en la fotografía es Balzac. Guy Michaud decía que era el representante del escritor colérico. Estos individuos gozan de una vitalidad desbordante, pero con frecuencia son agresivos y violentos, tanto en sus obras como en su pensamiento. Suelen fingir que son combativos para ocultar su impulsividad incontrolable. Con frecuencia, semejante furibundia se enfoca hacia el trabajo imparable, o hacia la aventura, o hacia una producción literaria asombrosa.

6. El tipo llamado apasionado es uno de los más complejos. Porque aunque sus obras son claramente representaciones de una fuerte emotividad, es capaz de dominarla e incluso contenerla operativamente. Es una persona muy activa y dinámica y los que le rodean suelen admirarlo porque poseen una inteligencia notable y una gran capacidad de trabajo. En su faceta negativa, suelen tener tendencia a desear y ansiar el poder y la influencia literaria y social. Grandes nombres, como Goethe o Pascal suelen asociarse a esta tipología.

7. Grandes escritores como Byron, Wilde, Chateaubriand o Rimbaud pertenecen a esta categoría. Son del tipo nervioso. Son individuos impulsivos e inestables, muy curiosos y de fecunda invención. Tienen debilidad por lo raro, lo curioso y lo luciérnago. Con frecuencia hay una disonancia entre lo que son y lo que desearían ser; la mayoría de los humanos convive bien con esta disonancia, pero en estos individuos provoca a veces la angustia y la melancolía. A veces tienden al cinismo y el sarcasmo, dice Michaud.

8. El último tipo de escritor es el sentimental. Algunos autores lo definen como "un nervioso flemático". Tiene una apariencia fría y tímida, pero en su interior hay un volcán de emociones y efusiones líricas. Aunque vive bajo un caparazón de introspección, y se refugia en la soledad, absorto en sí mismo y en lo que subyace bajo su epidermis, tiene una tendencia incontrolable a contar su vida en diarios y bitácoras explicando racionalmente lo desgraciado que es. Con frecuencia odia al mundo, se siente incomprendido y llora amargamente. Michaud aseguraba que Rousseau podía ser de este tipo.

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Comentarios: 2
  • #1

    El infierno de Barbusse (sábado, 09 febrero 2013 11:06)

    Muy interesante y divertido texto.
    Los que no nos consideramos escritores pero cogemos de vez en cuando el bolígrafo para garabatear algo, también podemos vernos reconocidos en esta taxonomía, más que nada por la manera de plasmar las frases, la intención de lo que queremos decir, lo enrevesados que podemos llegar a ser, lo que omitimos o no...
    Un engendro entre Flemático-nervioso-sentimental sería un poco mi clasificación :)
    Un cordial saludo.

  • #2

    JCV (domingo, 10 febrero 2013 17:16)

    ¡Gracias, Jesús, por pasarte por el jardín luciérnago! Tienes razón: todos los que le damos al garabato podemos encuadrarnos en una u otra categoría, e incluso en varias a la vez. En fin... no es más que un divertimento y un recuerdo de ciertos modelos filológicos ya descartados.
    Nos vemos pronto, y, en cualquier caso, en la fiesta de la Arnold Bennett Bloggers Assembly, el 27 de marzo.
    Abrazos!!