Misterios de andar por casa

No todo el mundo tiene la suerte de disfrutar habitualmente de fenómenos paranormales, sucesos sobrecogedores y misterios misteriosos. En realidad, resulta bastante improbable llegar a ver un espectro o un fantasma (y no valen los de los bares saturday-night), ni conocer a algún endemoniado (y no cuentan los jefes de la oficina), o llegar a avistar naves alienígenas (y no entran aquí ciertas líneas de metro). Tampoco es fácil asistir a levitaciones, efectos döppelganger o resurrecciones vampíricas. Por otro lado, no es frecuente la aparición de "la chica de la curva", la Virgen de Fátima o la licuación de sangres beatíficas. Vivimos en un mundo -reconozcámoslo- bastante prosaico, donde la mayoría de los misterios se reducen a un colapso del ordenador o la imposibilidad de enviar un archivo por correo electrónico.

Sin embargo, si nos fijamos bien y permanecemos atentos a la vívida realidad que nos circunda, tal vez podríamos estar asistiendo -nosotros, tristes luciérnagos vulgares- a verdaderos fenómenos paranormales que necesitarían una explicación en largos programas especializados, en radio y televisión. Por ejemplo, todos sabemos que los calcetines están envueltos en energías teletransportadoras, que consiguen que desaparezca uno de la pareja, o los dos, y aparezca meses después en lugares insospechados. Por supuesto, también se puede hablar de los crujidos, siseos y murmullos que hay en todas las casas por la noche, y de las luces que se apagan y se encienden por gusto: son pequeños acontecimientos paranormales que le suceden a todo el mundo. Hay verduras -la cebolla, por ejemplo, y el tomate, aunque con menos frecuencia- que desaparecen de la nevera durante varios días, y luego aparecen súbitamente. Aunque ha de señalarse que los objetos más aficionados a la traslación involuntaria son los libros. (En casa dicen que el hecho de que no encuentre los libros que busco se debe a mi caótica organización, pero es que desconocen la actividad paranormal de nuestro hogar). Mis amigos luciérnagos con seguridad estarán pensando en las decenas de fenómenos inexplicables que acontecen a su alrededor: yo creo que debemos disfrutar de lo extraordinario, pues no hay nada más extraordinario que nuestro deambular por este mundo.

Hoy quiero compartir con mis amigos luciérnagos un fenómeno que, con toda seguridad, ellos también han experimentado. Me ocurre con frecuencia, sobre todo cuando hago deporte por los solitarios caminos del parque de El Retiro, que las farolas se encienden o se apagan a mi paso. Seguro que este "fenómeno paranormal" tiene alguna explicación prosaica y, con certeza, algún ingeniero electricista podría señalar las causas de semejante hecho sin tener que consultar en Google. Pero a mí me parece mucho más interesante (especialmente cuando voy haciendo deporte y tengo que entretenerme pensando) creer que estoy sometido a fuerzas y energías estelares, que consiguen "absorber" la luz de las farolas, o "encenderlas" con mi sola presencia superenergetizante... (Mi mujer me recomienda en este momento que deje de escribir estas cosas...). A veces he intentado apagar y encender farolas con el simple (es un decir) poder de mi mente, pero la experiencia no ha funcionado y las bombillas han seguido encendidas o apagadas sin tener en cuenta mis superpoderes energéticos... (Mi mujer me está ordenando, ya a voces, que deje de escribir, así que me temo que debo dejarlo). Pero resulta asombroso que de nuestros dedos emanen energías invisibles que puedan controlar la iluminación del ayuntamiento. Esta Navidad, cuando se enciendan las luces festivas, voy a intentar encender y apagar las luminarias de la calle Preciados o de Serrano con el simple (es un decir) poder de mi supercerebroenergético-fulminante... (Mi mujer me está intentando arrebatar el teclado y quiere apagar el ord

La fotografía que encabeza este post pertenece al libro El hogar de miss Peregrine para niños peculiares, de Ramson Riggs, publicado en España por Noguer. Las otras dos fotografías son del parque madrileño de El Retiro.

Si deseas hacer algún comentario, pulsa en el título de la entrada y aparecerá un cuadro de diálogo en el que podrás insertar tu opinión.

Escribir comentario

Comentarios: 4
  • #1

    Elena Rius (lunes, 10 diciembre 2012 15:47)

    Ja,ja!!! Espero que al recibo de la presente no hayas sido abducido por esas misteriosas energías. Tienes toda la razón, a nuestro alrededor existe toda una actividad paranormal que elegimos ignorar, pero que está inequívocamente operativa. Lo de los calcetines, por ejemplo, no tiene más explicación que el que exista un mundo paralelo con seres de solo una pierna, que nos utilizan para cubrir sus necesidades en cuanto a abrigar esa extremidad. Por más que miro y remiro el tambor de la lavadora al sacar la ropa (y compruebo que está totalmente vacío), en mi casa hay ya un cajón entero lleno de calcetines sueltos, cuya pareja nunca ha aparecido, ni creo yo que llegue a hacerlo nunca. Esos seres unípodos deben de ser asimismo grandes aficionados a la escritura. ¡Con la de bolígrafos y rotuladores que se han desvanecido de mi mesa!
    Eso sí, si logras apagar las luces de Navidad con el poder de tu mente, avisa. Eso sería digno de verse.

  • #2

    JCV (lunes, 10 diciembre 2012 16:08)

    :-) ¡Un universo paralelo lleno de cojos y monópodos! ¡Aterrador y desternillante! ¡Qué bueno! ¡Ja, ja, ja...! Y es verdad lo de los lápices y los bolis... también tienden a desaparecer. Se volatilizan o algo...
    ¡Saludos, Elena!

  • #3

    Camelia Rose (lunes, 07 abril 2014 08:58)

    ¡Qué risa con esta entrada y la respuesta sobre los seres de una sola pierna!, ¡me habéis despertado una carcajada ahogada aquí en el silencio mortecino de la oficina! y así sin avisar, ¡delante de todo el mundo!. Espero que os hagáis cargo de que acabo de parecer una loca a los ojos de mis compañeros, tan normales ellos.
    Perdón, no me he presentado. Soy una lectora anonimísima (¿acaso no es la primera vez que se usa el superlativo para esta palabra? jaja) que lleva aún a medias la excelente historia del Pensionado de Neuwelke. Y la llevo a medias porque no quiero que se acabe, de tanto que me gusta. Quería haber dejado un comentario serio y romántico, gótico y subyugador pero al final me he decantado por otra cosa que también me gusta muchísimo. El desenfado mañanero, la risa y la alegría. Es decir, un equilibrio justo y necesario para volver a mi amada historia del Pensionado, sus hermosos personajes y a mi gusto por esta temática.
    Desde aquí, con este pequeño post que se me antoja un poco desordenado, le quiero felicitar por tan maravilloso libro. A lo peor este mi pequeño post se pierde en los bucles espacio-temporales de la red, mas mi osadía me lleva a no cejar en mi empeño de darle mi enhorabuena y mi total admiración. Desde ahora y para siempre, seré una lectora fiel. Espero ávida su próximo libro.
    Atentamente,
    Camelia Rose ( ya, ya...éste no es mi nombre... but of course not) ;)

  • #4

    JCV (lunes, 07 abril 2014 17:16)

    Bienvenida al jardín luciérnago, Camelia Rose. Por aquí encontrarás a numerosos amigos que también disfrutan con los pequeños y grandes misterios de la vida común y literaria.
    Gracias por tus palabras respecto a "Neuwelke".
    ¡Nos vemos pronto!