El regreso del arqueólogo de ocasión

Los amigos luciérnagos ya saben que siempre viajo con mi pequeño maletín de adminículos arqueológicos cuando visito emplazamientos donde las piedras talladas se organizaron de modo racional hace veinte siglos o más... es decir, donde hay ruinas. Dado que mi vocación arqueológica no se sustenta en ningún conocimiento sólido de la disciplina, la pasión por los restos antiguos sólo tienen un aderezo de honrada curiosidad y honesta admiración.

Flores en las ruinas
Flores en las ruinas

No voy a describir aquí el asombro y la estupefacción que causan en el viajero las maravillas de Roma. Ni tengo la presunción de explicar aquí lo que muchos luciérnagos conocerán por sus propios medios y con más solvencia de la que uno pueda aportar en dos o tres párrafos. Mi interés ahora es departir amablemente con ellos sobre cierta curiosidad con la que me topé en los Museos Vaticanos hace unos días.

Resulta que estaba un servidor luciérnago contemplando una de las eternísimas galerías del tesoro vaticano cuando me llamó la atención un pequeño fragmento pétreo que decía QVIS AVIENIVS. Resultaba muy curioso que en un pedazo de estela funeraria se preguntaran quién era el tal Avienio. "¿Quién es Avienio?", parecía preguntarme la piedra tallada.

¿Y quién es Avienio?

¿Quién es Avienio?
¿Quién es Avienio?

Pues... resulta que al menos hubo tres Avenios, Avianos o Avienos distintos. El primero fue un historiador llamado Festo Avieno, autor de un conocido Breviario de las hazañas romanas, llamado también Breviarium de Festus, quizá escrito en el siglo IV. Un segundo Avieno o Avenio fue poeta famoso, que compuso unas cuarenta o cincuenta fábulas esópicas también alrededor del siglo IV d.C. Y el tercero fue un tal Rufo Festo Avieno, que a veces se cita como Postumio Rufio Festo Avienio, que fue geógrafo y poeta.

A mi parecer -y el lector luciérnago puede estar seguro de que lo mío es parecer, y no saber a ciencia cierta-, el QVIS AVIENIVS de la estela funeraria respondía a estas incertidumbres, pero estoy convencido de que el que se encontraba bajo esa piedra era el geógrafo poeta, autor de una descripción del orbe terrestre, de las costas del mundo y de los prodigios celestes.

He pasado los últimos días estudiando concienzudamente a este geógrafo y poeta, solazándome con deleite incomparable en sus ingeniosas palabras. Tiene este nuestro Avieno misterioso un tratado titulado Fenómenos, en el que describe la meteorología de un modo curioso y singular. Y éste es el propósito fundamental de esta entrada: dar a conocer la imaginación del poeta geógrafo incógnito. A continuación, los vv. 1700 y ss, donde se describen las señales naturales para saber si va a llover.

Señales en el cielo
Señales en el cielo

"Si vellones de nubes se arremolinan por el cielo, si la iridiscente Iris desciende a tierra formando un arco doble, si un anillo oscuro parece contornear una estrella blanca, si por la superficie de las aguas alborotan las aves, si una y otra vez sumergen el pecho en el abismo marino, si la golondrina se precipita con frecuencia trinando sobre las aguas a los primeros destellos del alba, si las ranas reiteran su viejo lamento por los estanques, si los autillos emiten arpegios melodiosos por la mañana, si la dañina corneja hunde la cabeza en aguas profundas, bañando el lomo en el río, si se ensaña en roncos graznidos, un abundantísimo aguacero se derramará desde las nubes, una vez que hayan reventado".

Muchos más indicios hay para saber si va a llover o no; por ejemplo, atendiendo a la respiración de las terneras u observando el comportamiento de las grullas. Pero para lo que nos interesa, baste saber que si ven ustedes a las ranas "reiterando su viejo lamento por los estanques", lloverá seguro.

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Comentarios: 7
  • #1

    Julia (lunes, 03 diciembre 2012 17:28)

    ¡Me encantó!
    Justo estaba pensando en buscarme unas ranas (y un estanque adonde invitarlas)porque the weather channel es demasiado frío e impersonal.

  • #2

    Elena Rius (lunes, 03 diciembre 2012)

    Mucho mejor que la información meteorológica del telediario, ¡dónde vas a parar! Ahora mismo me hago con una ternera... aunque nuestro geógrafo no deja claro cuál es el tipo de respiración que anuncia lluvia. Gran hallazgo, una vez más.

  • #3

    JCV (lunes, 03 diciembre 2012 18:51)

    ¡Saludos, compañeras! No puedo dejar de imaginarme a Julia observando ranas y a Elena mirando con atención a una ternera... :-))) Sois geniales.
    Respecto a la ternera, querida Elena, no apunté más datos por no extenderme: el poeta meteorólogo dice: "Habrá también precipitaciones cuando la ternera aspire el aire por las narices".
    Me pregunto: ¿por dónde, si no, respiran las terneras? A lo mejor se refiere a los bufidos terneros. No sé...

  • #4

    Julia (martes, 04 diciembre 2012 01:04)

    jajaja
    Pues no sé por dónde más respirarán las terneras. Por eso elegí las ranas.
    Aunque la ternera te debe hacer más compañía, eso sí.

  • #5

    Julia (martes, 04 diciembre 2012 02:50)

    Mirá, te hice un post "en diálogo":

    <a href="www.melioralatent.blogspot.com.ar/2012/12/meteorologias.html"> Aquí</a>

  • #6

    JCV (martes, 04 diciembre 2012 13:27)

    ¡Espectacular "el Cigarro del Pampero" en el blog "Meliora latent" de Julia! ¡En América todo es gigantesco!
    (No es necesario copiar la dirección; pulsando en el nombre 'Julia' (azul) se abre directamente una ventana al blog de nuestra amiga y sus fotografias... impresionantes y aterradoras).
    ¡Besos!

  • #7

    Julia (miércoles, 05 diciembre 2012 10:29)

    Gracias, pero no es para tanto... Es cierto que todo parece grande aquí, miren nuestro río, (¡ja!).
    ¡Besos!