Carnac Life

En la Bretaña francesa se encuentra el pueblo de Carnac. Esta pequeña población del departamento de Morbihan es conocida sobre todo por unas construcciones megalíticas conocidas con el nombre de "los Alineamientos de Carnac". Llamarlas "construcciones" es tal vez excesivo: se trata más bien de unas hileras de gigantescos pedruscos que se extienden a lo largo de casi cinco kilómetros en varios alineamientos (Le Ménec, Kermario, Kerlescan y Petit Ménec). El alineamiento de Le Ménec, por ejemplo, consiste en 1.100 menhires dispuestos en once hileras; las hileras alcanzan casi dos kilómetros de longitud, y tienen una anchura superior a cien metros. Por término medio, los pedruscos pesan dos toneladas, pero hay alguno que alcanza las 300 toneladas de peso; los menhires tienen una altura media de entre uno y dos metros, aunque hay monolitos de hasta siete metros de altura.

La pregunta que obviamente se hacen todos los luciérnagos es ésta: ¿por qué lo hicieron? ¿Qué significan todos esos menhires? ¿Para qué sirven? ¿Qué son? Bueno... se dice que son soldados romanos petrificados; al parecer Dios petrificó a una legión romana que pretendía acabar con un San Cornelio, patrón de esos pueblos, o con una iglesia de su advocación, o con una efigie del santo... Y, creedme, luciérnagos: a pesar de todo, ésta puede ser la explicación más verosímil. Porque también se habla de alineamientos cósmicos, de líneas de energía geomagnéticas, de balizas de navegación extraterrestre, de calendarios galácticos, de observatorios arqueoastronómicos, etcétera. Así que tal vez lo de la legión petrificada...

Pero la verdad verdadera es que nadie sabe por qué están esos pedruscos ahí, tan bien colocados, ni cómo los transportaron, ni qué significaban ni cuál era su función. Sin embargo, es seguro que los pueblos neolíticos del 5.000 a.C. tenían respuestas firmes y razonables (aunque fueran míticas o religiosas) a las preguntas que planteamos hoy.

Dentro de miles de años probablemente habrá hombres que observen los restos de nuestra civilización y nos observen a nosotros como nosotros observamos a los pueblos megalíticos de Carnac. Y tal vez piensen que no somos muy distintos a los antiguos pueblos neolíticos. En realidad, a uno le da la impresión de que se pasa la vida llevando piedras de un lado a otro sin mucho criterio. Cargamos con enormes piedras, y las llevamos de acá para allá -sin saber muy bien por qué-, y las ordenamos -sin saber muy bien para qué-, y nos esforzamos hasta dejar todas nuestras energías en esos pedruscos, y morimos llevando pedruscos de un lado a otro, y nos enfrentamos por los pedruscos, y bailamos alrededor de pedruscos, y adoramos a pedruscos y tuiteamos pedruscos y hacemos amigos en Stonebook... Sí, es probable que dentro de cinco mil, o diez mil, o cien mil años, unos seres como nosotros, pero con otros pedruscos más tecnológicos, se pregunten qué demonios hacíamos trasladando pedruscos de un lado a otro sin ningún sentido, sin ninguna función y sin ninguna razón.

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Comentarios: 2
  • #1

    Elena Rius (domingo, 14 octubre 2012 10:49)

    En un primer vistazo, esas alineaciones recuerdan poderosamente a otras alineaciones, mucho más recientes, junto a la playas de Normandía. De esas últimas sabemos la función, pero quizás dentro de varios miles de años nadie entienda a qué se debieron...

  • #2

    JCV (domingo, 14 octubre 2012 18:40)

    En realidad, Elena, una de las teorías explicativas habla de enterramientos. Y tendría mucho sentido... si hubiera alguien enterrado bajo cada pedrusco.
    ¡Saludos y abrazos!