Tres libros raros de mi biblioteca

Hay vicios y perversiones que acaban sumiendo a las personas en un mundo que finalmente guarda poca relación con la realidad. En el caso de los aficionados a los libros, conozco personas que están literalmente "anegadas" en libros, y en una cantidad que jamás les podrá resultar abarcable. Otras personas se empeñan en acumular libros que sí leen, pero que tanto hubiera dado si no los hubieran leído. Y, finalmente, hay personas aficionadas a los libros que "completan" su biblioteca con objetos anejos de las más variadas y estrafalarias procedencias. Como no quiero señalar a nadie, me pondré a mí mismo como ejemplo de descabalamiento bibliófilo. En mis estanterías, por ejemplo, tengo un búho de plomo comprado en un mercadillo griego, un paño limpiacristales para las gafas con la imagen de la portada de un libro antiguo de los poemas de John Keats, un lapicero de cuatro cuartas de longitud, un tarro con piedras volcánicas de distintos lugares del mundo, una mariposa disecada, un Mazinger Z, un grabado decimonónico de Venecia, una cámara fotográfica rusa, una reproducción del cartel que Fox Mulder tenía en su oficina y... Estoy seguro de que soy muy moderado en este aspecto, y que habrá lectores cuyos tesoros y rarezas andarán a medio camino entre el pasmo, el sobresalto y el anonadamiento.

Hoy quisiera proponer a mis amigos luciérnagos el juego de buscar en sus bibliotecas los libros más raros y extravagantes que hayan podido conseguir. Yo he elegido estos tres:

1. Son los Poemas gaélicos de Ossian, en dos volúmenes, publicado por la Biblioteca de Autores Escogidos en 1880, Madrid, en la imprenta de Enrique Teodoro. Siempre me hace gracia encontrarme con estos dos volúmenes: la historia que tienen detrás es muy divertida. Resulta que en pleno auge de la arqueología literaria romántica (a finales del siglo XVIII), un poeta escocés llamado James MacPherson intentó engañar a toda la comunidad filológica asegurando que había encontrado unos versos del siglo III escritos por el mítico bardo Ossián. Walter Scott y Goethe, entre otros, prefirieron creer que eran auténticos, aunque a mediados del siglo XIX ya era evidente la falsificación. El antiguo propietario de estos libros escribió en la portadilla: "MacPherson - Creador de los poemas ossiánicos, que hizo pasar como auténticos de Ossián -bardo de los primeros siglos de nuestra era-, y logró que se aceptaran como tales. Su estilo sublime y melancólico cautivó, como primer albor del romanticismo, la imaginación de algunas generaciones. Hoy se le estima y se lee con exquisita curiosidad y delicada complacencia, y, como dice Menéndez Pelayo, 'conservan cierta importancia histórica'...".

2. El segundo libro está confeccionado con un papel de excelente calidad, en tapa dura, y tiene unas quinientas páginas, pero está completamente en blanco: no tiene ni autor, ni editorial, ni año, ni nada de nada de nada. Está en blanco. Pero es de una factura exquisita, bien cosido y bien cortado. La portada también está en blanco. (Se trata de una "prueba de producción", común en los talleres gráficos, pero insólita para un lector... ¡Un libro vacío! Delicioso).

3. Son dos mamotretos que contienen la Biblioteca Hispana Nueva [Bibliotheca Hispana Nova] de Nicolás Antonio. Se trata de la edición facsímil de esa obra, donde se hace recopilación "de los escritores españoles que brillaron desde el año MD hasta el de MDCLXXXIV. Autor D. Nicolás Antonio, jurisconsulto sevillano [...] Ahora se edita por primera vez [1788, en la imprenta de Ibarra], traducida al castellano de la que fue revisada, corregida y ampliada por el autor mismo...". Por razones que no vienen al caso, tuve que lidiar con ese bibliófilo hace años y casi llegué a la conclusión de que Nicolás Antonio (que también hizo una Bibliotheca Hispana Vetus, desde Augusto hasta el 1500) era un enfermo y un pervertido de los listados librescos, aunque generalmente se le considera -y con justicia, también- el erudito fundador de la bibliografía española.

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Comentarios: 7
  • #1

    Urzay (lunes, 17 septiembre 2012 23:41)

    Tener a Nicolás Antonio en las estanterías es síntoma ya de peligrosa bibliofilia avanzada. Ah, repasar sus líneas e ir encontrando tantos libros olvidados... Recuerdo haber tropezado allí con Beatriz Bernal, desconocida autora en el siglo XVI de Cristalián de España, príncipe de Trapisonda. Claro que entonces no había wikipedia. Voy a seguir tu propuesta y a elegir tres libros bien rarunos.

  • #2

    JCV (martes, 18 septiembre 2012 14:19)

    Por esta desastrada memoria mía, Urzay, te traté en la última ocasión como si no supiera quién eres... Pero la Bibliotecaria me lo ha recordado enseguida. Como no has añadido enlace, me permito comunicar a todos los luciérnagos que Urzay tiene uno de los mejores blogs de bibliofilia que puedan encontrarse: http://blogdebibliofilia.blogspot.com.es/
    Estoy seguro de que a muchos luciérnagos les encantará descubrirlo, si es que aún no lo conocen.
    Un fuerte abrazo, Urzay: estaremos atentos a tu blog para descubrir tus super-rarunos.

  • #3

    Elena Rius (martes, 18 septiembre 2012 19:12)

    Muy buena y divertida ideas la de elegir tres libros raros. Creo que todos guardamos alguna cosa friki en nuestras estanterías. Yo también estaré atenta a las de Urzay, que no me cabe duda serán rarezas exquisitas.
    Por cierto, lo de guardar pruebas de producción ("dummies" en inglés, nombre que me gusta más) también lo he practicado yo. Me encantan, sobre todo para escribir luego en ellas.

  • #4

    JCV (martes, 18 septiembre 2012 19:48)

    En cierta ocasión compré un libro del gótico Lewis y, cuando estaba de regreso a casa, en el metro, me percaté de que había muchas páginas en blanco, por un fallo de imprenta. No me importó, escribí lo que faltaba de la novela según me pareció a mí... y ahí está.

  • #5

    Jose Solis (lunes, 24 septiembre 2012 12:55)

    Efectivamente, ya había notado yo algo de bibliopatía. Aunque no tenga claro cual, al no ser patólogo experto. Sin embargo lo de Nicolás Antonio, no tengo claro que no sea un brote preocupante de bibliosofía antes muy perseguida, hoy ignorada como un vulgar catarro. He de confesar que a pesar de disfrutar entre mi anárquica bibliografía de los cuatro tomos de Ibarra en ejemplar con encuadernación de época en hermosa valenciana, nervios, hierros, florones y amplios márgenes me parece de una rareza mas sutil y genuina la de tu ejemplar continuado, que estaría dispuesto a cambiarte por algún libro de tu interes… Ya disculparas mi lentitud en la reaccion. Y a proposito de rarezas. Esta usted inviatado a comer el dia que le convenga en los alrededores de la feria del libro de Otoño http://www.libris.es/pactividades.html del 27 de sept al 14 de Octubre. Donde algunos curiosos libros se podrán encontrar.

  • #6

    JCV (lunes, 24 septiembre 2012 14:08)

    ¡Acepto esa invitación! ¡Nos vemos por allí!

  • #7

    luciano (jueves, 05 septiembre 2013 15:31)

    Hola!! Excelente nota. Existen libros incomprensibles, delirantes, surreales al extremo.
    Obras que han fascinado al hombre desde su gestión, rompiendo un candado que abre mil interrogantes e infinitas posibilidades.
    En un post de mi blog también hablé de este tipo de obras literarias, citando las que creo más importantes en una suerte de TOP FIVE.

    Te invito a leer mi nota y decirme qué opinas!

    http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/09/lista-top-five-libros-mas.html


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    Luciano