La Luna y otros asombros celestes

Lo que pasa es que aquí hay mucho listo. Aquí, como todos tenemos nuestro blog, nos creemos los más listos del mundo, y luego pasa lo que pasa. Dicen: "No, es que nosotros somos agnósticos", "No, es que la religión es el opio del pueblo", "No, es que Dios no existe, y los santos tampoco", "No, es que los milagros no existen...". Pero, vamos a ver, criaturas: a ver si tenemos un poco de cabeza y pensamos lo que decirmos... Si no existieran las fuerzas celestiales, y Dios en su misma divina mismidad, ¿cómo iba a estar la Luna ahí en el cielo, dando vueltas a lo tonto durante tantos años, sin caerse ni nada? Si es que de donde no hay no se puede sacar; a ver, que la Luna no es cualquier cosa.. que  gracias a ella existen las mareas, y la pesca de almejas y percebes, por tanto; (porque seremos muy ateos y eso, pero los percebes bien que nos gustan, ¿eh?); gracias a la Luna, la Tierra no anda dando tumbos y volviéndose loca con la precesión, nuestro planeta se mantiene en posición vertical y va poco a poco dando la vuelta al Sol tranquilamente. Y la Luna no está ahí porque se le haya ocurrido a un agnóstico o a un ateo, sino porque se le ocurrió a Dios.

El Sistema Solar, en sí mismo, es una demostración de la existencia de Dios. (Una de tantas, por cierto). Para empezar, la Tierra está en el lugar más templado. La gente se queja del calor en verano, pero me gustaría a mí verlos en Venus o en Mercurio, donde los termómetros marcan más de cuatrocientos grados a la sombra. Mira tú, será casualidad, pero estamos en el lugar justo, ni más cerca ni más lejos, a la distancia adecuada para podernos bañar tranquilamente en agua, y no en metano o en hidrógeno líquido, como pasa por ahí en otros sitios que no quiero nombrar para que no se me tache de maledicente... Y Dios podría haber dicho: "Pues ahora, éstos, que vivan en Urano, a menos doscientos grados, y hala, que se pongan a patinar en los mares helados de metano". Pero no: Dios nos puso aquí, en este lugar estupendo, a 15º de temperatura media, con sus estaciones bien definidas, pasando poco a poco del frío al calor y del calor al frío, con su lluvia bien repartida, con sus lechugas y sus tomates, con sus paisajes tan variopintos... Fíjate tú si no tenía "espacio" Dios para ponernos en cualquier otro lugar... en alguna constelación o en alguna nebulosa o en alguna galaxia inhóspita. Pues no: nos puso en el mejor sitio imaginable; hizo que la Tierra diera vueltas sobre sí misma, para que hubiera días y noches, para poder dormir, y, por si nos despertábamos, puso ahí la Luna, para que no nos diera miedo tanta oscuridad y para que Neil Armstrong dijera aquello tan hermoso: "That's one small step for a man, one giant leap for mankind".

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Comentarios: 3
  • #1

    La paseadora de Lisa (miércoles, 29 agosto 2012 00:32)

    Jajaja, qué risa, qué risa.
    Y qué bonito homenaje a Neal Armstrong. Es que lo de pisar la Luna fue, y sigue siendo, una cosa asombrosa.

  • #2

    Julia (miércoles, 29 agosto 2012 11:21)

    jajaja
    Me encanta este texto, no me canso de leerlo!

  • #3

    JCV (miércoles, 29 agosto 2012 13:50)

    ¡Gracias, amigas!