Dónde y cómo leer

Algunos días atrás leía un artículo que reflexionaba sobre la costumbre de leer en la playa. Y citaban a cierta escritora que no podía concebir semejante pasatiempo, aludiendo a la intensidad de la luz... (Debía de ser poeta o algo, porque sugería que no se podía leer con la luz del libro y la luz del sol... o algo así, muy intenso y simbólico). Yo no veo ningún impedimento para que no se pueda leer en la playa. Como no veo ningún problema en que se pueda leer en el metro, en el autobús, en un parque, en un café o en un barco. He visto a muchas personas leyendo verdaderas frivolidades en la Biblioteca Nacional y a otras tantas leyendo alta literatura con los pies llenos de arena o a la luz turbia del metro en la línea 5. Sin embargo, a algunos nos resulta muy difícil mantener la concentración que exige la lectura en lugares públicos, donde hay constantes ruidos y distracciones. Envidio a quienes pueden abismarse en la lectura mientras oyen las olas del mar, y los gritos de los niños haciendo castillos de arena, y una señora china ofreciendo masajes. También envidio a quienes tienen una capacidad de abstracción tan aguda como para sentarse en un café, lleno de voces y ruido, y comprender a la perfección lo que dice un ensayo sobre Schopenhauer. Para los distraídos, en cambio, es imprescindible la luz de un flexo o de una lámpara concentrada sobre el libro. Una señora cantando en su cocina, un albañil aficionado a los trompazos generalizados o un alegre fontanero silbando pueden sacarnos de nuestras casillas y arruinar una lectura.

Biblioteca playera en Bondi Beach, en Australia
Biblioteca playera en Bondi Beach, en Australia

¿Dónde leer? ¿En la playa, en un café, en el tren, en el avión, en el aeropuerto, en un jardín, en una sala de espera de un dentista, en una terraza, en el Congreso de los Diputados, en la piscina, en un trigal, en la iglesia...? Supongo que cualquier lugar es bueno si el libro es bueno y uno consigue enterarse de lo que dice. Otra cuestión distinta es cómo se lee... y no me refiero a la rapidez, o al sistema, o a la metodología, o a la comprensión. Me refiero a la postura. Hay quienes pueden leer tumbados o recostados... Pueden leer en la cama, en el sofá, en una tumbona, en una hamaca... e incluso en un triclinium. ¡O de pie! A otros, en cambio, nos resulta incómodo leer cualquier libro si no estamos correctamente sentados y disponemos de la luz adecuada.

Conozco a personas que leen en la playa, con una luz deslumbrante, desvencijadas sobre una tumbona, y disfrutan de un breve párrafo entre las cuatro y las cuatro y cinco de la tarde. Y pueden retomar el libro tres horas después, para leer otro párrafo, sin ningún remordimiento de conciencia. Otros consideran una pérdida de tiempo dedicar sólo cinco minutos a la lectura (menos de dos horas seguidas, dicen, no es leer), y necesitan un buen sillón o, incluso, una mesa de trabajo, con lápices, cuadernos de notas, etcétera.

En fin, esto de leer parecía una cosa sencilla, pero tiene unas complicaciones...

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Comentarios: 5
  • #1

    Julia (miércoles, 22 agosto 2012 18:56)

    Bueno, pero todo depende de qué se lee.
    Una buena historia bien contada la puedo leer en cualquier lado; en cambio, estudios conceptuosos por más bien escritos que estén, suelo poder leerlos solamente sentada, aislada y sin molestias. Cosa que no se da mucho, por eso debo estudiar tan poco...

  • #2

    Elena Rius (miércoles, 22 agosto 2012 20:53)

    Lo de las posturas de leer es curioso. Yo puedo leer en casi cualquier postura, pero confieso que mi preferida es cómodamente recostada, ya sea en el sofá o en la cama. No hay placer comparble a eso. Lo de leer sentada a una mesa, con lápiz al lado, lo dejo para momentos de estudio y ensayos sesudos. Impensable leer una novela de ese modo. Pues eso, cada cual con sus manías...

  • #3

    Julia (jueves, 23 agosto 2012 00:16)

    Lo mismo digo, Elena. Y para enojar al dueño del blog comentaré que nada mejor que un lector de libros electrónicos para leer recostadas en la cama (en Buenos Aires diríamos "tiradas en la cama", pero quizás suena mal más hacia el norte). Con un libro de papel se necesitan dos manos para leer y pasar las hojas. Además, si llega a ser gordo y pesado puede molestar bastante (hacer doler las manos, pesar en la panza...). Con mi lector de e-books, en cambio, una sola mano alcanza y uno se olvida de cualquier molestia física para zambullirse en el texto completamente.

  • #4

    JCV (jueves, 23 agosto 2012 13:01)

    :-) No sé, Julia, si en este blog encontrarás muchos seguidores de tu teoría a favor del e-book. Pero ha sido un buen intento y, de todos modos, aquí se te aprecia y se te quiere... ¡aunque seas una traidora al espíritu libresco recalcitrante!
    ¡Saludos!

  • #5

    Julia (jueves, 23 agosto 2012 16:55)

    :-)
    y bueno, les dejo la inquietú... ¡hagan la prueba!