Pedruscos

Lo bueno que tiene el mundo es que está lleno.

Si no hubiera tantas cosas, esta vida sería un aburrimiento. Imagínense un mundo sin hierba, o sin el color naranja, o sin esquinas, o sin prefacios. Gracias a Dios, el mundo está abarrotado de cosas: melocotones, cuernos, pianos, moscas, estómagos, acentos circunflejos, raíces, pinchos morunos, continentes, gases ligeros, uñas, pertrechos, papilas gustativas, países nórdicos, petunias, filamentos, perfiles, sistemas alfanuméricos, burros, ortigas y millones y millones de seres, objetos, ideas, ocurrencias y alusiones. Algunas cosas son más atractivas que otras, y algunas nos gustan más que otras. Pero lo interesante es que hay superabundancia de cosas. Los libros, por fortuna, no lo son todo. Hay personas que no se ocupan más que de los libros, pero teniendo la suerte de que existan tantas naturalezas distintas en el mundo, parece un poco restrictivo entregarse únicamente a los libros. Las personas que sólo se ocupan de los libros son unas estrechas de miras: ¡ya está dicho!

Y hace unos días estábamos mi buen amigo Häagen Dazs y yo meditando sobre estos apasionantes temas, cuando nos surgió una inquietud relacionada con el monolitismo y el arte megalítico en general. Nos preguntamos cuál sería la piedra más grande empleada por el hombre. Mi amigo Häagen pensaba que seguramente habría que citar algún monolito de Stonehenge, y yo creía que alguno de los grandes pedruscos de Machu Pichu se llevaría la palma.

A continuación, tras una mínima investigación sobre grandes pedruscos que conmovieron a la Humanidad, ofrezco a mis queridos lectores luciérnagos una curiosidad sobre uno de los mayores pedruscos que se hayan tallado jamás.

La fotografía que ilustra esta entrada muestra un enorme pedrusco que se encuentra entre las ruinas de un antiguo recinto sagrado llamado Baalbek, en el actual Líbano. La piedra mide casi veintidós metros de larga, y forma casi un paralepípedo perfecto con casi cinco metros de altura y de fondo. La piedra tallada pesa más de mil doscientas toneladas... se supone. Son apreciaciones que se han hecho a partir de la supuesta masa de la roca, pero como no hay maquinaria para poderla levantar, al parecer, es imposible conocer su peso exacto. La piedra se talló hace más de dos mil años y, aunque hay otras semejantes en el recinto sagrado, esta es la más grande, y se ignora por qué no se colocó donde se pensaba colocar. Por las razones que fuera, los constructores no consiguieron instalarla donde pretendían, y la abandonaron semihundida en las afueras del recinto.

De todos modos, esas cuestiones me parecen a mí marginales... La pregunta interesante es: ¿por qué se empeñaron en cortar este monstruoso megalito? Es evidente que tuvieron problemas para transportarlo, pero lo cierto es que los antiguos sí podían mover esos ciclópeos monolitos: en el mismo recinto arqueológico de Baalbek hay tres piedras (Trilithon) que sostienen el templo de Júpiter cuyos pesos superan ampliamente las mil toneladas.

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Elena Rius (viernes, 27 julio 2012 10:18)

    ¡Vaya pedrusco! Y un enigma muy intrigante. Sería interesante una serie sobre enigmas arquelógicos, seguro que los hay a porrillo.

  • #2

    JCV (viernes, 27 julio 2012 13:51)

    Saludos, Elena. Yo no creo que el mundo sea tan simple y tan comprensible como se dice: creo, más bien, que es un lugar caótico lleno de rarezas y curiosidades. ¡Por eso nos divierte!
    Un abrazo.