Autocrítica sin propósito de enmienda

Mis queridos amigos luciérnagos me reprochan -educada e insistentemente- que no dedique más espacios del blog a los libros modernos, a los libros de sentimientos sentimentales de intensidad, a los libros "de pensar", a los libros del qué-triste-es-la-vida y a los libros de prosa poética de sufrimientos meditativos. Me echan en cara que me burlo de todo, que no tengo respeto por los grandes (megalíticos) nombres de la literatura moderna, que me mofo de James Joyce llamándolo don Santiaguillo Anacolutos, y me acusan de hacerle pedorretas a las vanguardias y a la posmodernidad. Me aconsejan que haga reseñas de libros modernos, y que aconseje su lectura, y que contribuya así a la prosperidad intelectual de nuestro país, en vez de recomendar a los jóvenes el estudio de gentes estrafalarias, como Eurípides. Algunos amigos luciérnagos quieren ver en este blog acumulaciones de palabras como 'reflexión', 'memoria', 'Eros y Thánatos', 'catarsis emocional', 'enfermedad del alma', y cosas semejantes...

 

Para compensar todos estos defectos, os propongo la lectura del best-seller de la temporada: ¡el Dioscórides! 

Dioscórides y sus "Plantas y remedios medicinales": sin duda, el libro del verano
Dioscórides y sus "Plantas y remedios medicinales": sin duda, el libro del verano

Pedanio Dioscórides Anazarbeo compuso esta obra maestra de la literatura universal en el siglo I, tras numerosos y provechosos viajes por el Mediterráneo oriental. Con una estructura de pequeños capítulos, Dioscórides propone un relato emocionante y vigoroso, lleno de sensualidad y turbulencias, que hará las delicias del lector más exigente. De materia médica, traducido ahora como Plantas y remedios medicinales, y conocido de siempre como "el Dioscórides", es un compendio que provocará en los jóvenes lectores y en los avisados intelectuales esa "catarsis emocional" que todos ansiamos en estos tiempos convulsos. A continuación, les propongo un breve fragmento de este libro que, sin duda, se convertirá en la referencia literaria de este verano, y del verano que viene...

 

71 El queso

El queso fresco, comido sin sal, es nutritivo, estomacal, se distribuye fácilmente por el cuerpo, engendra carne y molifica moderadamente el vientre; se distingue un tipo de otro según la naturaleza de la leche de la que se hace. El queso cocido en agua y exprimido, y luego asado, se vuelve constrictivo del vientre. Es útil también contra inflamaciones de ojos y ojeras. El queso recién salado, comido, es menos nutritivo, adecuado para disminuir la carne, dañoso al estómago, da pesadumbre de vientre y de órganos internos. El más viejo es constrictivo del vientre. El suero que se destila del queso es muy nutritivo para los perros.

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Comentarios: 7
  • #1

    Elena Rius (miércoles, 18 julio 2012 20:52)

    Me parece totalmente actual. Hace tiempo que el Dioscórides es una obra de refrencia en mi biblioteca. ¡Si hasta da consejos para los perros! Qué más se puede pedir...

  • #2

    JCV (miércoles, 18 julio 2012 20:56)

    Ja, ja, ja... ¡Y un día voy a hablar de Teofrasto, que es otro imprescindible!

  • #3

    Julia (jueves, 19 julio 2012 11:56)

    ¡Me encantó tu tapa del Dioscórides!
    Siempre conocí a Dioscórides como PedaCio no PedaNio, pero ahora he descubierto que "usaba" las dos formas. También, ¡con ese nombre!

  • #4

    JCV (jueves, 19 julio 2012 12:58)

    ¡Hola, Julia! Bienvenida al jardín luciérnago.
    Al parecer, su nombre griego era Pedánios Dioskourides Anazarbeús, pero tú tienes razón al llamarlo Pedacio, porque los códices transmitieron su nombr como Pedakíou. Un investigador, llamado Wellmann, lo corrigió porque pensó que se trataba de un error, y así lo señaló en un artículo de la "Realenycilopädie der Klassichen Altertumswissenschaft" ;-)
    Me alegra mucho que te guste el 'fake' de la portada... Siempre he pensado que las portadas de los clásicos podían ser más "atractivas"; y, por otra parte, debí de señalar en el post que el texto y todas las referencias pertenecen a la edición de Manuela García Valdés, en Gredos, Madrid, 1988 (2 vols.).
    Un fuerte abrazo, Julia... (Muy chulas tus fotos de Iguazú!!)

  • #5

    Julia (jueves, 19 julio 2012 14:26)

    Gracias, JCV, sí, creo que hay que empezar a ponerle onda (como dicen aquí en Bs.As.) a las portadas, nos podríamos hacer ricos por ejemplo vendiendo Las confesiones con una imagen de San Agustín apuesto,robusto e interesante mirando pensativo hacia un mar inmenso (pienso en un Sean Connery para personificarlo) o un Virgilio labrador, musculoso desde ya y en cueros, para vender Las Geórgicas...
    Descubri tu blog hace un par de semanas y me encanta. Apenas termine una cosita de nada que me tiene a mal traer hace demasiados años (tesis) me volcaré a leerte ab initio.
    Saludos porteños!

  • #6

    Elena Rius (sábado, 21 julio 2012 18:30)

    ¡Gran idea! Compro sin dudar unas Confesiones con Agustín como Sean Connery, ¡vaya morbo!

  • #7

    JCV (domingo, 22 julio 2012 18:38)

    ¡Eh, qué atrevidas! Está bien. He captado la indirecta, menos chicas retro-chic-pop, y más jóvenes apuestos y "en cueros" de mirada pícara. ¡Oído cocinaaaaaa! Atentas.
    ¡Saludos!