Presciencia de Dios

Me pone enfermo la gente que va diciendo por ahí que Dios no existe.

¡Cómo no va a existir! ¡Cómo no va a existir! ¡A ver si tenemos un poco de cabeza, hombre! Toc, toc, toc... A ver si pensamos un poquito y estamos a lo que estamos... ¿Cómo no va a existir Dios? Si no existiera, ¡no se habrían hecho las catedrales! ¿O es que la gente va a ponerse a hacer catedrales si no existiera Dios? Si no existiera Dios, no habrían construido catedrales: habrían construido... qué digo yo... palacios de congresos. O hipódromos. A no ser que, claro, como los ateos son tan listos... para ellos los constructores de las catedrales serán unos bobos. Me gustaría ver a mí a un ateo haciendo un arbotante. O un pináculo. O un arco ojival como Dios manda a treinta metros de altura. Qué fácil es hablar... ¿Qué creen? ¿Que si Dios no existiera iba Miguel Ángel a pintar la Capilla Sixtina? Miren: todavía no he visto a ningún ateo que haya pintado una Capilla Sixtina. Los ateos, mucho hablar, mucho hablar, pero ni una Capilla Sixtina han hecho.

Hay innumerables objetos y seres en la naturaleza que confirman la existencia de Dios. Por ejemplo, las libélulas: hace falta ser Dios para imaginarse una libélula. O, por ejemplo, los ornitorrincos.

Pero lo que caracteriza fundamentalmente a Dios es la presciencia. La presciencia es la capacidad para saber lo que va a ocurrir en el futuro. Y esto -olvídense de los charlatanes televisivos- sólo lo puede hacer Dios. Uno de los casos más evidentes de presciencia divina, y también uno de los más sorprendentes y asombrosos, es la oreja. En la oreja no sólo se demuestra fehacientemente la existencia de Dios, sino que, además, se observa su divina presciencia.

Desde todos los puntos de vista -o desde todos los puntos de oído, más bien-, la oreja es compleja. Pero cuando Dios creó la oreja, ya sabía lo que iba a suceder en el futuro (presciencia) y por eso la creó como la creó. (Para empezar, hizo dos, una a cada lado de la cabeza, como los ojos, para tener elementos de repuesto si alguno dejaba de funcionar; otros elementos, como los conductos genitales, son unitarios, pero están colocados en el centro anatómico). El caso es que Dios creó la oreja con vistas al futuro. Ruego a mis lectores que se fijen en el antitragus, que es como una ternilla que parece proteger, a modo de puertecilla, la entrada al oído. Su verdadera función -ahora lo sabemos- es sujetar los auriculares; de hecho, en la parte inferior hay una abertura para que por ahí salga el cable de los auriculares. Algunos auriculares, como los de Apple, tienen ahí como una especie de canutillo de silicona que se adapta perfectamente al canalillo que forman el antitragus y el tragus. ¿Quién, sino Dios, podía saber que Apple iba a inventar unos cascos que se adaptarían tan bien a la oreja humana? Que la oreja humana está pensada para los auriculares, es una evidencia: no hay más que observar la oreja para darse cuenta de que su creador ya estaba pensando en los auriculares, con su forma, con la necesidad de dejar una salida para el cable, etcétera.

La única duda que tengo es si Steve Jobs estaría al tanto de los designios de Dios a la hora de fabricar sus auriculares, tan adaptables... Seguro que sí... conociendo a Steve Jobs...

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Comentarios: 4
  • #1

    Elena Rius (miércoles, 11 julio 2012 17:29)

    Ja, ja, ja!!! Ahora lo veo clarísimo. ¿Para qué otra cosa podían servir esos canalillos más que para facilitar la colocación de los auriculares? Hay que ver lo que sabe Dios... ¿será que es omnisciente?

  • #2

    JCV (miércoles, 11 julio 2012 18:18)

    Las orejas tienen mucho misterio: por ejemplo, a los hombres, a medida que el pelo se nos cae del cráneo, nos empieza a crecer en las orejas. ¿Es misterioso o no?
    (No hay mayor placer que comprobar que alguien se divierte un ratillo con estas pequeñas historias. Muchas gracias y muchos besos, Elena).

  • #3

    La paseadora de Lisa (jueves, 12 julio 2012 13:18)

    ¡Jajaja, me parto! Aunque tengo algunos matices que hacer a su teoría acerca de conductos y auriculares. Lo digo aquí y ahora: mis antitragus son defectuosos. Incluso en las cadenas de montaje pueden surgir pequeños fallos, y me tocó a mí, que ya es mala suerte, oiga... Como resultado de esta tara, no puedo usar los auriculares de Apple, precisamente los de Apple. Otros, sí; pero por desgracia son infitamente más feos. Sin embargo, Dios me proveyó de dobles conductos renales, ¿qué le parece? ¿No es increíble? Dios existe y sabe qué es la ley de compensación.

  • #4

    JCV (jueves, 12 julio 2012 13:47)

    Pues... ahora que lo dices, Paseadora... en un momento dado yo preferiría tener el asunto renal bien protegido aunque no tuviera antifragus ;-)
    Aunque no es muy estético, la ausencia de antifragus se soluciona con cinta adhesiva o con una cuerda...
    ¡Saludos, Paseadora!