Liber Sancti Iacobi

Hoy, día 4 de julio, se ha recuperado un manuscrito del siglo XII que se custodiaba en la Catedral de Santiago de Compostela; lo había robado un electricista, al parecer, y lo había guardado en un garaje. También hoy se ha sabido que la propietaria del cuadro de John Constable, The Lock, perteneciente a la colección del Museo Thyssen-Bornemisza, lo ha subastado en Londres. Uno no está muy seguro de que determinadas obras de arte estén en las mejores manos...

Para todos los caminantes y peregrinos con espíritu de vagabundeo, el Codex calixtinus es una referencia sagrada. Cuando lo hurtaron, hace un año, la indignación solo era comparable a la vergüenza: un país o una institución que permite el robo de una pieza como el Codex calixtinus seguramente ni siquiera merece poseerlo. La recuperación del manuscrito medieval no ahorra la lástima que da una sociedad que no sabe cuidar de su patrimonio histórico y cultural.

 

La denominación Codex calixtinus es en cierto sentido errónea: tradicionalmente se ha utilizado esa atribución porque el inspirador del texto fue el papa Calixto II (Guido de Borgoña, abad de Cluny), pero la verdad es que su título es Liber Sancti Iacobi. Los textos proceden de distintas épocas y lugares, y la recopilación y transcripción final correspondió a un monje francés llamado Aymeric Picaud (Aimericus Picaudus). El códice consta de cinco libros: el primero contiene sermones, textos litúrgicos y formalismos para la celebración de oficios dedicados al apóstol Santiago; el segundo es una colección de milagros atribuidos al apóstol; el tercero es un relato de la traslación del cuerpo de Santiago a Compostela; el cuarto es el famoso texto del arzobispo de Reims, el llamado Pseudo-Turpin; y el quinto, finalmente, es el Liber peregrinationis, una suerte de guía medieval para instrucción y aviso de los peregrinos que pretendían llegar a Santiago por el Camino Francés. La compilación debió realizarse en torno al año 1160 y consta de 225 folios con escritura y miniaturas del siglo XII. Hay copias parciales en Barcelona y Salamanca.

Calixto II le pidió a Aymeric Picaud que reuniera algunos textos relativos a Santiago y que luego viajara hasta la tumba del Apóstol para que quedaran allí custodiados, y fueran ornato de la iglesia y motivo añadido de peregrinación. Para los peregrinos, precisamente, Aymeric debía redactar una guía que aconsejara a los devotos caminantes en su aventura por los caminos de aquellas tierras infestadas de lobos y bárbaros.

Aymeric Picaud y su mujer, Gilberta, partieron de mala gana hacia Galicia, fueron anotando los ríos, los pueblos, los puentes, los mercados, las fuentes y las iglesias. Es una guía más sentimental que religiosa, y más popular que eclesiástica: es una ruta románica, una ruta de vagabundos que rezan al anochecer, un viario de amigos y penitentes, un piadoso recorrido por los caminos que van a Compostela.

 

"En verdad que he sufrido innumerables penalidades por este Códice. Yo, que he amado al Apóstol desde mi infancia, durante mi vida escolar recorrí tierras y regiones extrañas por espacio de catorce años, anotando cuidadosamente en unas pobres y ásperas hojas cuantos escritos encontraba de él, para reunirlos en un solo libro, a fin de que los amantes de Santiago encontrasen cómodamente reunidos lo necesario para las lecturas en los días de su festividad. ¡Oh, rara fortuna! Cuando caí en manos de salteadores, que me despojaron de todas mis pertenencias, no me quedó más que este Códice. Encerrado en prisión y perdidos todos mis bienes, siguió quedándome este Códice. Náufrago repetidas veces en mares de aguas profundas, a punto de muerte, al salir a tierra firme, conmigo se salvó el Códice sin mácula. Se prende fuego mi casa, y abrasado todo mi ajuar, sale el Códice indemne. A la vista de lo cual comencé a reflexionar si no sería que este Códice que pretendía ejecutar con mis manos resultaba grato a Dios".

De la carta del papa Calixto II,

para que se haga un libro de peregrinos

 a Santiago de Compostela, en Letrán.

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Comentarios: 2
  • #1

    Elena Rius (jueves, 05 julio 2012 10:00)

    ¡Qué bonita la historia del códice tantas veces salvado! No cabe duda, serían milagros del Apóstol...

  • #2

    JCV (jueves, 05 julio 2012 14:04)

    ...o propaganda eclesiástica. Por aquellos años, debido a los conflictos bélicos en Oriente, era difícil acudir a Jerusalén en peregrinación, y el supuesto hallazgo de la tumba de Santiago en Galicia fue... una bendición.
    El texto del 'Liber Sancti Iacobi' es, en todas sus partes, una maravilla, y el 'Liber peregrinationis', en concreto, una delicia para caminantes...