Agujeros

Agujeros. Agujeros negros, agujeros financieros, agujeros de gusano, agujeros alfileteros, hoyos, gateras, troneras, cavidades, respiraderos, cavidades, oquedades, vacíos, huecos, cuévanos, orificios, huras, furacos, boquetes, puntizón, trepanación, ahocamiento, hoyación, agujereamiento, rehundimiento, barrenacimiento, forambre, carcavuezo, hundición...

La revista de indagación y creación literaria Calidoscopio decidió conmemorar el número cincuenta de su cuenta dedicándolo al apasionante mundo de los hoyos, agujeros, resquicios y angosturas. Tal vez a alguien pueda parecerle un tema de poco calado, pero todo el mundo sabe que es imprescindible llegar al fondo de las cosas, que hay que profundizar en los temas y que hay que mirar más allá de la superficie. De ahí la necesidad de hacer un hueco para estudiar los agujeros.

A poco que se indague en la Red, el curioso investigador encontrará abundantes listas con los agujeros más grandes y sorprendentes del mundo. Este de la fotografía se abrió en mayo de 2011 en Guatemala. Por supuesto, se ofrecieron abundantísimas razones que explicaban la formación de semejante agujero, o tal vez debería decirse ¡AGUJERO! Se dijo que las lluvias torrenciales habían provocado aquel fenómeno singular con apariencia de boca del infierno.

Hay también otros lugares que ofrecen esa misma apariencia de "entrada al Hades". La mayoría de ellos son minas a cielo abierto, tan grandes como ciudades, o las huellas de enormes meteoritos que han estallado contra la superficie terrestre. Útimamente se han puesto de moda los grandes sumideros de las presas hidroeléctricas, por donde parece que huyen las aguas, aunque en realidad son rebosaderos practicados por el hombre. Más interesantes son los agujeros naturales, como el Gran Azul de Belize:

Los responsables de la revista cultural Calidoscopio tuvieron la amabilidad de proponerme participar en este número extraordinario dedicado a los agujeros. Me ofrecieron la posibilidad de redactar un artículo sobre tan sugerente asunto y, como es natural, acepté de inmediato, pues una investigación sobre un tema tan profundo me permitía ahondar en determinados aspectos de la cuestión y, si ello fuera posible, llegar al fondo de la misma.

Redacté un artículo titulado "La extraordinaria idea del capitán Symmes", sobre la teoría decimonónica de la Tierra hueca. El texto comienza así:

En la ciudad estadounidense de Hamilton, en Ohio, junto al Great Miami River, hay un pequeño parque en el que apenas nadie repara. Esa explanada fue durante el siglo XIX un cementerio, pero en 1848 se retiraron todos los cadáveres y tumbas del camposanto y se decidió crear allí un lugar de esparcimiento y recreo, llamado Ludlow Park. Sin embargo, la ciudad de Hamilton acordó conservar una tumba, la de un hombre extraordinario llamado John Cleves Symmes, que había sido enterrado allí en 1829. Su hijo, Americus Symmes, erigió sobre su fosa un pequeño monumento, a modo de cenotafio, y colocó en lo alto del mismo una enigmática bola de piedra con un agujero que la traspasaba de parte a parte.

El monumento, que se encontraba en una de las partes más degradadas de Hamilton, sufrió graves actos vandálicos durante las últimas décadas del siglo XX, y en 1991 la Historical Hamilton Inc. consiguió recuperar lo poco que quedaba de él. En el memorial hay varias inscripciones recuperadas que hacen referencia a la vida de nuestro extraño personaje.

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