Diez cosas que no se pueden hacer con un e-book

Estanterías llenas de e-books
Estanterías llenas de e-books

Si creen que mi manía a los e-books es irracional y no tiene justificación ninguna, están en lo cierto. (Tal vez podría dar algunas razones, pero serían largas y enojosas, y tampoco es cuestión de dar la murga a los amables visitantes de este blog). Digamos simplemente que los e-books no me gustan, igual que no me gusta la música de David Bisbal o Alejandro Sanz. Puede que tenga razones más sólidas, pero lo esencial es que no me gustan. No me gustan, como no me gusta la basura en las calles, el fauvismo, el Ulises de Joyce, el brócoli y las acelgas, la mala educación y los listos. No soporto estas cosas, me sientan mal y me dan náuseas. Y con los e-books me ocurre algo semejante: no estoy hablando de sus perspectivas futuras, ni de su rendimiento, ni de sus posibilidades, ni del mercado y los negocios... Sólo digo que no me gustan. No es una cuestión opinable, porque a nadie se le ocurriría opinar sobre el gozo o la rabia que le dan a uno las lentejas estofadas. Los e-books son para mí como un cuadro torcido, una china en el zapato, un grupo de borrachos que gritan, una motocicleta sin silenciador en el tubo de escape, un futbolista que pretende engañar al árbitro, una persona que no limpia los excrementos de su perro, un botellón infantil, un libro posmoderno lleno de tacos y vulgaridades, un dictador latinoamericano, un programa rosa o una llamada de teléfono a horas intempestivas: no me gustan. Sólo espero que este defecto no me condene a la silla eléctrica de la posmodernidad.

 

Diez cosas que no se pueden hacer con un e-book

 

1. Secar una hoja o una flor entre sus páginas.

 

2. Calzar una mesa o un armario, o una cama, o un sofá...

 

3. Ordenar los libros en una estantería por colores o por tamaño...

 

4. Guardar en su interior marcapáginas especiales o postales.

 

5. Conseguir dedicatorias manuscritas de tus autores favoritos.

 

6. Tirarlo contra una pared si te decepciona el final de un libro.

 

7. Donarlo a una biblioteca.

 

8. Hacer bookcrossing.

 

9. Dibujar en la contraportada el mapa de dónde se encuentra tal bar o tal lavandería, o arrancar páginas para apuntar la lista de la compra...

 

10. Finalmente, en el transporte público, nadie sabrá si estás leyendo a Goethe o a Lisa Kleipas, con el consiguiente perjuicio para tu reputación intelectual...

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Mientrasleo (viernes, 30 marzo 2012 21:30)

    No puedes presumir de cultura con todos los libros colocados en las estanterías, por colores, o autores o intentar todo a la vez. Ni recordar el día que te calló la gota del cola cao y manchó la página.
    Y, por supuesto, no puedes leer en la piscina, ni la bañera...porque que se vayan al traste veinte euros tiene delito, pero tirar casi doscientos... no se atreve nadie.
    Besos

  • #2

    JCV (sábado, 31 marzo 2012 11:14)

    Gracias por pasarte por el jardín luciérnago, amigo.
    Buen apunte: efectivamente, tampoco conviene utilizar un e-book en la piscina. Y si te lo llevas de trekking al Nepal, es probable que también te quedes sin batería...
    Y ahora, otro asunto... Deberes para la próxima semana: tienes que hacer un comentario aquí, en esta entrada del blog, copiando veinte veces lo siguiente:

    La tercera persona singular del pretérito indefinido del verbo 'caer' es 'cayó', y no 'calló', que corresponde al verbo 'callar'.

    Y no vale cortar, copiar y pegar. Tienes que escribirlo. Veinte veces.
    Saludooooooos.

  • #3

    funes (domingo, 11 noviembre 2012 00:02)

    ¡Qué gracioso! la silla eléctrica de la posmodernidad, jajaja. Les voy a contar algo muy chocante. Hace tres o cuatro años tuve mi propia crisis financiera (en plena burbuja, ¿se imaginan?) y un día, desesperado, empecé a buscar billetes de mil que a veces me daba por guardar dentro de los libros. Después de un par de horas revolviendo como un loco encontré dos o tres. Lástima que ya no eran del curso legal. ¡El tiempo no pasa en balde!

  • #4

    Mónica-serendipia (jueves, 03 octubre 2013 15:23)

    :-) Me gusta especialmente el último punto ¿Sabéis lo mucho que se liga leyendo en el bus "Poliocética" de Eneas el Táctico? No digo más.