mar
21
feb
2012
Now sleeps the crimson, now the white;
Nor waves the cypress in the palace walk;
Nor winks the gold fin in the porphyry font,
the firefly wakens: waken thou with me.
En 1847 Alfred Tennyson publicó en su colección The Princess un poema titulado "Now Sleeps the Crimson Petal", cuyos primeros versos se han reproducido arriba. Éste es al parecer el punto de partida de la novela de Michel Faber (Pétalo carmesí, flor blanca, Anagrama; trad. Jaime Zulaika). En la contraportada del libro, algún enemigo de la editorial, del autor o del siglo XIX "recomienda" el relato asegurando que se trata de un "folletín tórrido, versión posmoderna de la novela victoriana". ¿Una novela victoriana tórrida y posmoderna? Uf... Ante semejantes afirmaciones, uno no está seguro de que le apetezca leerla.
Un modo interesante de celebrar este "año Dickens" es estudiar el mundo victoriano, completar las lecturas dickensianas que habíamos aplazado sine die y reunir, en torno a esas lecturas, otras que pueden ayudarnos a comprender mejor un interesantísimo período de la cultura británica y europea. El universo victoriano, tan característico como parece, resulta a la vez enrevesado y oscuro, como si adoptara muchos de los elementos góticos y románticos de principios de siglo y, al mismo tiempo, se lanzara de bruces al realismo imperante en la cultura decimonónica; por otro lado, es la época de la hipocresía moral por antonomasia, donde todo está permitido y prohibido simultáneamente. Es el momento perfecto para volver a las cuatro grandes (Jane Austen, Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell y George Eliot), además de los Trollope, Collins, Stoker, Stevenson, entre otros muchos.
Amanda Hale en el papel de Agnes Rackan
La BBC produjo y emitió en 2011 The Crimson Petal and the White, una miniserie de cuatro episodios basada en el libro de Michel Faber, dirigida por Marc Munden y protagonizada por Romola Garai, que interpreta a la prostituta que pretende abandonar su sórdido mundo, Chris O'Dowd, el empresario de jabones y perfumes con una doble o triple vida, y Amanda Hale, cuya impresionante actuación sitúa el gótico personaje de la esposa de Rackan en un primerísimo plano. Como curiosidad, la madame siniestra (y madre de Sugar, la señora Castaway) está interpretada por Gillian Anderson (nuestra escéptica Dana Scully), aunque no es fácil reconocerla.
La serie de televisión es una verdadera obra maestra: en algunos casos se ha dicho que es un mal viaje de láudano, y puede que tenga algo de eso, pero sobre todo es un recorrido por el Londres victoriano más auténtico y descarnado. Todos los detalles son asombrosos, pero aún lo es más el talento que se ha puesto en acción para ofrecer al espectador la verdadera dimensión de la existencia y el pensamiento victorianos.
La serie de la BBC es una obligación ineludible para todos aquellos que quieran conocer el Londres decimonónico: los profesionales de la cadena pública británica saben lo que se traen entre manos (la dramaturga Lucinda Coxon es la encargada de la adaptación a la pantalla) y son capaces de transportar al espectador a un mundo de elegancias y reverencias, crímenes y vicios, pulcritud y suciedad, honradez e hipocresía, emociones y pasiones... que fueron el legado más auténtico del mundo victoriano inglés.
Ah... y respecto al libro posmoderno... bueno, supongo que a partir de la página 200 será una excelente novela, aunque eso yo nunca podré constatarlo.
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